Dos hijas y una madre, tres demonios para un padre.
Hasta las hienas quieren a sus hijos.
De padres cantores, hijos jilgueros.
Casa a tu hijo con su igual, y no hablaran mal.
El que no tiene hijos los mata a palos.
Muchos hijos, riqueza do pobre.
Dios no desampara a sus hijos.
El que no tiene hijos tiene una pena; el que tiene hijos tiene muchas penas.
El hijo que está en casa no es estimado por los padres.
Hacer hijos da gusto, pero de darles de mamar me asusto.
Los hijos cierran los oídos a los consejos y abren los ojos a los ejemplos. Fernando Monzón.
Tres hijas y una madre, cuatro diablos para el padre.
El año que viene de suerte, la mujer pare los hijos de otro.
Entre padres e hijos no metas los hocicos.
El hijo muerto, y el apio al huerto.
Para vivir con alegría, hijos sanos y hacienda en medianía.
Los hijos del oidor que murió están más muertos que el oidor.
Al potro y al niño, con cariño.
Los niños, ni ocultan mentiras, ni callan verdades.
Buenas costumbres y dineros, hacen de los hijos caballeros.
Inútiles platicas e inútiles libros, ni las tengan tus hijas, ni los lean tus hijos.
Hijos criados, duelos doblados; y casados, redoblados.
La hija a quien la pidiere, el hijo se mirará a quién se dará.
A la hija casada sálennos yernos.
Nunca vi mayor afán, que muchos hijos y poco pan.
Quien casa una hija, gana un hijo.
Hijos tienes, nueras tendrás, cuando te descuides en la calle te verás.
El hijo borde y la mula cada día se mudan.
El hijo que quieras más, ése se te irá en graz.
El hijo que sale al padre, saca de duda a la madre.
Nobleza y cariño, los hereda el niño.
Buenas son ovejas, si hay muchos hijos para ellas.
El amor y el niño, donde les muestran cariño.
No hay pesares ni regocijos en la casa donde no hay hijos.
Mala es la guerra para los que tienen un hijo en ella.
Hijo solo, hijo bobo.
Hijo de mi hija, mi nieto será; hijo de mi hijo, Dios lo sabrá.
Hijos y duelos nos hacen gastar pañuelos.
Abracijos no hacen hijos, pero son preparatijos.
Ten rebaño de cabras, si hay muchos hijos para guardarlas.
Cada cual es hijo de sus obras.
Para librar a vuestros hijos de esos vicios y calamidades haced que desde niños se den a la virtud y trabajos.
Gatos y niños siempre dicen: Mío, mío.
El hijo prodigo, siempre vuelve a casa.
Hijo ajeno, candela en el seno.
Donde hay cariño, allí va el niño.
Heredad por heredad, una hija en la vieja edad.
O todos hijos de Dios o todos hijos del diablo.
Quien tiene hijo en tierra ajena, muerto le llora, y vivo le espera hata que llega la triste nueva.
La familia pequeña, vive mejor.