Lavarse las manos, como Pilatos.
A chica boca, chica sopa.
Más vale lidiar con la ruin bestia que llevarla a cuestas.
De vaca vieja, novilla brava.
Hija, ni mala seas, ni hagas las semejas.
Magra olla y gordo testamento.
Lo que en la mocedad no se aprende, en la vejez mal se entiende.
Nadie está contento con su suerte.
La sátira Solo ofende, a la gente que la entiende.
El que trabaja, no come paja
Esto tiene más tiras que el calzoncillo de Jesucristo.
El que parte y reparte toca la mejor parte
Quien casa por amores, malos días, buenas noches.
Primero mis dientes y después mis parientes.
Un duro y un vaso de buen vino son los mejores amigos, y en caso de mucho apuro, si no tienes el vaso, ten el duro.
Soportar y perdonar es buena filosofía.
Amor y dolor son del mismo color.
Amor sin pudor, es todo menos amor.
Yo no sé bailar, pero me sacan mucho.
Algo daría el ciego por tan siquiera ser tuerto.
Por mucho que un hombre se afane, siempre hay quien le gane.
No le pido pan al hambre, ni chocolate a la muerte.
Los tres enemigos del hombre: suegra, cuñada y mujer.
Lo que nada nos cuesta hacerlo fiesta Lo que no arrastran dos tetas, no arrastran carretas.
Lo que siembres, recogerás.
De higos a brevas, larga las lleva.
De lo sublime a lo ridículo no hay más que un paso.
Dios no le da problema a nadie que no pueda resolverlo.
Las cosas se parecen a sus dueños.
Nada hay nuevo bajo el sol.
Quien dice su secreto, de libre que era se hace siervo.
A quien buenos cojones tiene, lo mismo le da por lo que va como por lo que viene.
Buena es la quina, pero a veces es más mal que medicina.
Casa en esquina, o muerte o ruina.
Hacer una cosa contra viento y marea.
Cuida tu cerebro que tu cerebro cuidará de ti.
Ir despacio es de Dios; ir rápido es del diablo.
Es ligero el tiempo y no hay barranca que lo detenga.
Hablar hasta por los codos.
Quien no conoce a Dios, dondequiera se anda hincando.
Bromas pesadas solo al que las da le agradan.
Mi marido va a la mar, chirlos mirlos va a buscar.
El poeta nace y no se hace.
Tabaco, toros, naipes y vino, llevan al hombre a San Bernardino.
A la mujer honrada, su propia estima basta.
La fortuna menos la encuentra quien más la busca.
Pan no mío, me quita el hastío.
El hombre que consigue ver las cosas pequeñas tiene la mirada limpia.
La Luna no es pan de horno
Quien milagros busca, con el diablo se topa.