La mujer puede tanto que hace pecar a un Santo.
Amor con hambre, no dura.
Hacer de tripas corazón.
La suerte avanza a pasos de tortola y huye a pasos de gacela.
Quien vengarse quiere, calle y espere.
Palabra que retienes dentro de tí, es tu esclava; la que se te escapa, es tu señora.
Siembra quien habla y recoge quien calla.
Mujer llorona, es puta o ladrón.
No creo en gardenias negras, ni en virginidad de suegras.
El oficial hace la obra, y el maestro la cobra.
La hierba no crece en el camino que une las casas de los amigos.
A quien tiene ropa y duerme en el suelo, no le tengas duelo.
Mucho vuelo el viento, pero más el pensamiento.
A la iglesia por devoción, y a la guerra por necesidad.
Agua, ni quiebra hueso ni descalabra.
De la enredadera de la calabaza grande no cuelga la calabazapequeña.
Tierra, cuanta veas, casa, en la que quepas.
Lo que la mujer no hace por amor, lo hace por despecho.
Quien no tiene, perder no puede.
De la mentira viven muchos, de la verdad, casi ninguno.
En la desgracia habita la felicidad y en la felicidad se oculta la desgracia.
Quien al cielo escupe, en su cara repercute.
El que entra en la Inquisición, suele salir chamuscado.
De chicos es el temer y de grandes el atrever.
Lo que promete con el vino, se olvida por el camino.
Tiempo pasado, con pena recordado.
El que nada tiene, nada vale.
Durar menos que el cantar de un vizcaíno
La casa quemada, acudir con el agua.
A chillidos de cerdo, oídos de carnicero.
Mejor perdiz en la mano, que dos en el campo.
Por muy pequeña que sea, la mujer siempre le gana al diablo en astucia.
De un tigre solo se dibuja la piel, y no los huesos; de una persona solo se le conoce la cara, y no el corazón.
Belleza y dinero, primero lo postrero.
El que la hace, la paga.
Hijos casados, duelos doblados.
Abrir al hombre y dar lugar por donde le entren al melonar, sería necedad.
Tiene que ser muy duro el invierno cuando un lobo muerde a otro.
El que ha naufragado teme a la mar aún calmada.
Ni fía ni porfía, ni entres en cofradía.
él que no aprecia uno, no puede conseguir mil.
Lo hablado se va; lo escrito, escrito está.
A la fuerza, ni la comida es buena.
En tiempo de guerra, mentiras por mar y por tierra.
Flor sin olor, le falta lo mejor.
La soga se rompe por lo más fino.
Amigo bueno, solo Dios del cielo.
Matanga dijo la changa.
Fuese mi madre, puta sea quien más hilare.
En el culo y en la trompeta, solo es aire lo que suena.