Lástima grande que no sea verdad tanta belleza.
A gran culpa, suave comprensión.
El que nace para buey, del cielo le cae la yunta.
Si el bueno sufre y el malo prospera, se siente el deseo de hacer mal las cosas.
Un mal candado llamará a la ganzúa.
Ser el último orejón del tarro.
Las lágrimas de una viuda rica se secan pronto.
A brutos da el juego.
Quien la gana sufre, quien lo encuentra goza.
Lluvia y nieve por enero, son anuncios lisonjeros.
Si un rico se cae, es un accidente; pero cuando se cae un pobre, se dice que está borracho.
Quien duerme no coge liebre.
Gorrino que en la mesa chilla, ya está oliendo a morcillas.
Abad de aldea, mucho canta y poco medra.
En casa de Manuel, él es ella y ella es él.
De Castilla el trigo, pero no el amigo.
Carne en calceta, para quien la meta.
Cuando los elefantes luchan, quien sufre es la hierba.
Los hombres envejecen cuando sus lamentos reemplazan a sus sueños.
A la mujer y al papel por detrás has de ver.
Fondo salido, novio perdido ó solicito marido.
Quien salud no tiene, de todo bien carece.
La madre y la hija, usan la misma camisa: la de la madre y no la de la hija.
Ocio, ni para descansar.
De tarde madrugar y tarde casar, arrepentirte has.
No metas a tu casa a quien te sacara de ella.
Si vives con tu suegra y tu mujer, pronto te echas a perder.
El hombre gana la plata y la mujer la desbarata.
El aprender es amargura; el fruto es dulzura.
Está en todo menos en misa.
El hombre necio, menosprecia a su madre.
Ni mesa que ande, ni piedra en el escarpe.
Nada hay más atrevido que la ignorancia.
Amor, opinión y fortuna corren la tuna.
Encontrar al perro en la olla
Cuando la fuerza manda, la ley calla.
Durmiendo es, y me canso, ¿qué no sería trabajando?.
El comer, es maestro del beber.
Envidia, ni tenerla ni temerla.
Cena sin vino, ni olla sin sal, no es manjar.
Vaca bramadora, llama al lobo que la coma.
El que da lo que tiene en vida, que coja la bolsa y pida.
A muchos debe de temer aquel a quien muchos temen.
Quien anda en malos pasos, en uno quedará atascado.
Suegra, ni de caramelo.
Hacer de tripas corazón.
Unos visten el altar, para que otros digan la misa.
Si quieres tener la tusa, persigue bien la merusa.
La naturaleza, el tiempo y la paciencia son los tres grandes médicos.
Quien vengarse quiere, calle y espere.