A quien reparte sus bienes antes de la muerte, agarra una estaca y pégale en la cabeza.
Aquí morirá Sansón y cuantos con él son.
A todo hay remedio sino a la muerte.
Ay del que muere, que el vivo enseguida se apaña con lo que puede.
Barco sin cubierta, sepultura abierta.
Camisa y toca negra no sacan al ánima de pena.
Casa hecha, sepultura abierta.
Cavas tu tumba con los dientes.
Cenas, soles y Madalenas, tienen las sepulturas llenas.
Cenó carnero y amaneció muerto.
Chico hoyo hace el que se muere apenas nace.
Comed bueno, cagad fuerte, que pronto vendrá la muerte.
Contra el nacimiento y la muerte no hay remedio.
Cuando el viejo no puede beber, la fosa le pueden hacer.
Cuando está gordo el cordero, lo llevan al matadero.
Cuando llora el heredero, sus lágrimas no caen al suelo.
Cuando una desgracia amaga, otras vienen a la zaga.
Cuando viene la chata, qué haces sin estirar la pata.
Cuanto más hacienda dejes, más esperada es tu muerte.
Da lo tuyo antes de morir, y dispónte a sufrir.
Darás con la cabeza en un pesebre.
De algo murió mi abuela.
De ausente a muerto, no va un dedo.
De borrachos y panzones están llenos los panteones.
De dientes pa'fuera.
De quien se ausentó, hacemos cuenta de que se murió.
Después de estirar la pata, de nada sirve la plata.
Después de muerto Juan, saca el orinal.
De todos olvidado, muerto y no enterrado.
De un hueco salimos y a un hueco vamos a dar.
Dichosos aquellos cuyos errores cubre la tierra.
Nota: Imita la fonética del inicio del canto de requiem "dies irae dies illae" ("día de ira, día de lágrimas") inspirado en Sofonías 1, 14. [1]
Difunto que hace tanto bien, requiestcant in pace, amén.
Dijo el muerto al degollado: "¡A fe que estás apañado!".
El casa del muerto cada uno llora su duelo.
El casado en su casa, y el muerto en la mortaja.
El hijo muerto, y el apio al huerto.
El llanto sobre el difunto.
El muerto cuando lo cargan se hace el pesado.
El mugido de un buey tirando la carreta, presagia la muerte de un vecino.
El pobre y el cardenal, todos mueren por igual.
El que antes muere, antes lo entierran.
El que apura su vida, apura su muerte.
El que bien vive y santamente, antes de tiempo ve la muerte.
El que deja una herencia, deja pendencias.
El que muere en Lunes mal empieza la semana.
El que muere, se libra de lo que debe.
El que no se muere joven, de viejo no se escapa.
El sueño y la muerte hermanos parecen.
En el ajedrez, el Rey y el Peón van siempre al mismo cajón.