A la larga, el galgo a la liebre mata.
El amor es una extraña criatura dulce y absurda que se alimenta de fantasía y muere de saciedad
Todo tiene fin, hasta los higos del confín.
Donde manda el amo se ata la burra.
A "creique" y "penseque" los ahorcaron en Madrid.
A otra puerta, que ésta no se abre.
Por lo estrecho se va al cielo, y por lo ancho al infierno.
Niebla de Marzo, helada de Mayo.
El que sacrifica su conciencia a la ambición quema una pintura para obtener las cenizas.
Caracoles y hombres de pocos arrestos, mueren donde nacieron.
Obremos a no ver, dineros a perder.
A secreto agravio, secreta venganza.
Quien se casa viejo, o pierde la honra o pierde el pellejo.
Calumnia, que algo queda.
Huerta sin agua, y mujer sin amor, no sé qué será peor.
Va como honda que lleva el diablo.
El que tiene hijos vive como un perro y muere como un hombre; y el que no los tiene, vive como un hombre y muere como un perro.
La alegría, Dios la da y el diablo la quita.
Salir del fuego para caer a las brasas.
Todo es nada lo de este mundo, si no se endereza al segundo.
Don López, que mata siete de un golpe.
Las cruces son las escaleras al cielo.
La confianza mató a su amo.
Mas vale tierra en cuerpo que cuerpo en tierra.
La pérdida de un amigo, es la mayor pérdida.
El miedo guarda la viña, que no el viñadero.
El que vive de idealismos, muere de pesimismos.
Tiempo pasado traído a la memoria, da más pena que gloria.
Vivo, serás criticado, y muerto, olvidado.
No des la hacienda antes de morir, que los tuyos te harán sufrir.
Naipes, mujeres y vino, sacan al hombre de tino y lo llevan por el mal camino.
El trabajo mata al asno, pero no mata al amo.
La costumbre de jurar y jugar, mala es de dejar.
El peor de todos los temores, es el temor a vivir.
La boda de los pobres, toda es voces.
A la mujer y a la cabra, la cuerda larga.
La ausencia es al amor lo que al fuego el aire: que apaga al pequeño y aviva al grande.
A la puta y al barbero, nadie los quiere viejos.
Al espantado, la sombra le basta.
La cera se destruye y la procesión no camina.
Hasta los animales se fastidian.
Buey sin cencerro, piérdese presto.
El clérigo y el fraile al que han de menester, llamadlo compadre.
Algún día, ahorcan blancos.
Nadie quiere la salud más que el paso.
El rayo y la maldición dejan sana la ropa y queman el corazón.
La mala moza, a porrazos hace las cosas.
La lengua es el castigo del cuerpo.
Donde mujer no hay, el diablo la trae.
No existe felicidad sobre la tierra que no lleve su contrapeso de desgracias