Por hacer rico a mi yerno, me fui al infierno.
Muero más xente por comer que por ir a la guerra.
El mal del milano, las alas quebradas y el pico sano.
Si carero asado cenó, no preguntes de qué murió.
La mujeres es más lista que el hombre que la conquista. e La mula y la mujer son malos de conocer.
No sea una mujer tan bella como para matar ni tan fea como para asustar
Dios castiga sin dar voces.
Donde reina la ilusión, ciega la pasión.
La que no baile, de la boda se marche.
Sabiduría de pobre hombre, hermosura de puta y fuerza de ganapán, nada val.
Los cementerios están llenos de valientes.
Para que la cruz vaya a mi casa, que vaya a la ajena.
Hay tres cosas que no se pueden ocultar: el humo, el amor y un camellero con su camello por el desierto.
A las veces la cabra bala por el cuchillo que la mata.
Hasta que a la meta no llegues, no te pongas los laureles. e Hasta que el cuerpo aguante.
Hasta que no muera el arriero, no se sabe de quién es la recua.
Por un perro que maté, mataperros me llamaron.
Las iras de los amantes suelen parar en maldiciones.
Cuando el villano está en el mulo, no conoce a Dios ni al mundo.
Zapatazo que le duela, a quien sin llamar se cuela.
Lo que no va en lágrimas va en suspiros.
Dios te guarde de tahonero novel y de puta de burdel.
La mujer el pan amasa y el viejo mande en casa.
Suprema Justicia, suprema injusticia,.
A quien vive pobre por morir rico, llámale borrico.
Rucio rodado, antes muerto que cansado.
O llueve o apedrea, o nuestra moza se mea.
Demasiada alegría es dolorosa
La liebre y la puta, en la senda la busca.
El gozo en el pozo.
Boda en mayo ¡Qué fallo!
El que a larga vida llega, mucho mal vio y más espera.
En casa del ahorcado, no mientes la soga.
Cuando los calvos mueren, la nostalgia los convierte en cabezas rizadas.
Lluvia y sol, bautizo de zorro.
Santa Rita, Rita, lo que se da no se quita.
La mujer del viejo, relumbra como el espejo.
Candil de la calle, obscuridad de su casa.
Náufrago que vuelve a embarcar y viudo que reincida, castigo piden.
Al loco y al fraile, aire.
Casa de Dios, casa de tos.
La vida es una barca, dijo Calderón de la Mierda.
Administradorcillos, comer en plata y morir en grillos.
A la mujer y al viento, pocas veces y con tiento.
La última cuenta la paga el diablo.
Toda desgracia es una lección.
La mejor fraternidad es la desgracia.
La burla, para quien le gusta.
Habló el buey y dijo "¡mu!".
Una vez que la vieja quiso comer carnero, habían ahorcado al carnicero.