Aburrimiento y nervios son contagiosos
Al asno lerdo, arriero loco.
A tambor mayor, diana no.
Quien mea y no pee, es como quien va a la escuela y no lee.
Es preferible sufrir un agravio que causarlo.
La ciencia es locura, si no gobierna la locura.
Fiebre cuartana no hace jamás sonar campana.
Las injurias o bien vengadas o bien aguantadas.
Con el tiempo que pasa se conoce el corazón del hombre.
Manantiales de salud son la higiene y la virtud.
Cada perro, con su hueso.
El que tiene boca, se equivoca, y el que tiene culo se pee.
Fruta de hoy, pan de ayer, carne de antier.
Si el cuerpo es derecho no importa que la sombra sea torcida.
Aire de Levante, agua delante.
Mira a quien está sobre ti como a tu padre, y a quien está debajo como a tu hijo.
La piel de cabra compra una piel de cabra y una calabaza, otra.
De cuarenta para arriba, ni te cases, ni te embarques, ni te mojes la barriga.
Aquel es hombre, que corresponde al nombre.
Dar a la bota un beso, no es grave exceso; darlo a una mujer lo suele ser.
Cuando el tabernero vende la bota, o sabe a la pez o esta rota.
El corazón engaña a los viejos.
No hay mejor maestra que la experiencia.
A lo lejos mirar y en casa quedar.
Amigo de todos y de ninguno, todo es uno.
Un hombre sin amigos es como un abedul desnudo, sin hojas ni corteza, solitario en una colina pelada.
En casa sin mujer, no te podrías valer.
Del favor nace el ingrato.
¡Andá a cobrarle a Magoya!
A golpe de mar, pecho sereno.
Antes de criticar, mírate la cola.
Buey que no esté en el mercado, no es vendido ni comprado.
Quien abierta su arca deja, si le roban, ¿de quién se queja?.
Cuando la vela azota al palo, malo.
Escatimar y dar a putas.
Desconfía del médico joven y del barbero viejo.
Julio, triguero, Septiembre, uvero.
Buena memoria es la escritura, pues para siempre dura.
El hombre honra al amigo con afecto, responde a regalo con regalo. A risa responde con risa y al truco con trampa.
Cuando no hay carne de lomo, de toda como.
Antes mujer de un pobre que manceba de un conde.
Día de Santa Lucía, lo que mengua la noche crece el día.
De lo vedado, un solo bocado.
Los estudiantes de Zen, deben aprender a perder el tiempo conscientemente.
Una obra acabada, otra empezada.
Debajo de la hiel suele estar la miel.
Ten que dar, y el culo te vendrán a Besar.
Amor sin celos, no lo dan los cielos.
Lo que no quiere el hortelano le produce la huerta.
El que se fue a Tocopilla perdío su silla