Está permitido, en tiempo de peligro, andar con el diablo hasta haber atravesaado el puente.
El buey para arar, el pájaro para volar, el pez para nadar y el hombre para trabajar.
No hay mal que dure cien años, ni enfermo que lo resista.
La cara del santo hace el milagro.
En cada tierra su uso, y en cada casa su costumbre.
Bien a bien o mal a mal, llena tu costal.
Nadie se mira su moco, pero sí el que le cuelga al otro.
Buenas cartas a veces pierden.
Por mucho madrugar, aparecen las ojeras.
Con el castigo, el bueno se hace mejor y el malo se hace peor.
Ingrato, el volver mal por bien tiene por trato.
Duro de cocer, duro de comer.
El más grande placer de la vida es hacer algo que los demás dicen que no se puede hacer.
No tuve ningún lugar donde esconderme del trueno, así que ya no le temo
Las tormentas y las guerras no duran siempre.
El que no agradece, no merece.
El que da porque le den, engañado debe ser.
Hay miles de miserias en un solo amor
El ama brava, es llave de su casa.
El cazador busca la pieza, la pieza no busca al cazador.
El que está cerca de la vaca, algo mama.
Como es el pago, así es el trabajo.
Moza de mesón, no duerme sueño con sazón.
A lo bobo, a lo bobo en todo me meto y de todo como.
El hombre es para el hombre un espejo.
Calabaza, calabaza, cada uno para su casa.
La paciencia en un momento de enojo evitará cien días de dolor.
Pereza no es pobreza; pero por ahí se empieza.
Cada cual es rey en su casa.
El afeite que más hermosea es la dádiva buena.
Casa ajena y caballo que no come hierba, déjale que se pierda.
Como Marzo vuelva el rabo, ni queda pastor ni ganado.
El mal escribano, le echa la culpa a la pluma.
La ley de Dios no come trampa.
Imaginación hace cuerpo de lo que es visión.
Los padres a brazadas, y los hijos, a pulgadas.
Roma, paraíso de putas e infierno de mulas.
El ídolo adulado pronto ennegrece
No hay mejor aguijón que la necesidad.
Este mundo es un fandango, y el que no lo baila, un asno.
El mejor remedio contra un hombre malo es mucha tierra de por medio.
El que no tiene cabeza, para qué quiere montera.
Hay que dar para recibir.
Las felicidades que gustan no duran demasiado
A quien te hizo una hazle dos, aunque no lo mande Dios.
No hay mejor beleño que el buen sueño.
Lana y no algodón, para el frío y el calor.
Si lo sabe Dios, que lo sepa todo el mundo.
Entre camellos nadie se burla de las jorobas.
De los enemigos los menos.