Yo que callo, piedras apaño.
Berzas y nabos, para en uno son entrambos.
La mitad de la alegría reside en hablar de ella.
La ignorancia es la madre del atrevimiento.
A mal viento va esta parva.
Limosna que así se vela y se ofrece, de lo alto viene.
El hombre no ha de ser de dichos, sino de hechos.
El que canta y danza se agita y no avanza.
Comer hasta enfermar y ayunar hasta sanar.
Vejez y mala salud remedian las faltas de la juventud.
La mujer es como el sendero por el que se camina: no se debe pensar en los que ya lo anduvieron ni en los que lo andarán.
Moza que se asoma a la ventana a cada rato, quiere vender barato.
¿Por qué atizas?. Por gozar de la ceniza.
El mandamiento del pobre, primero reventar antes que sobre.
Negocian los hombres sabios, disimulando injurias y sufriendo agravios.
Cuando el diablo no tiene qué hacer, coge la escoba y se pone a barrer.
No es lo mismo hablar con el torno que con las monjas.
Hay que mantener firme y custodiado nuestro corazón, si se deja ir puede perder la cabeza
Uno no se mea porque el baño esté lejos, sino porque no sale con tiempo.
Vuelta al cuidado, que canta el gallo.
Hombre sabio, de sayas no hace caso.
Buen hondero el que mete dos piedras por un mismo agujero.
Júntanse las comadres y arde en chismes la calle.
Zurcir y remendar y mejores tiempos esperar; y si no vinieren, será lo que Dios quisiere.
Buen amigo es el dinero.
Quien bebe por calabaza, no se sabe el vino que traga.
Desbarata hasta un balín.
En cuestiones del amor no hay niveles ni color.
Hurtar para dar a Dios, solo el deminio lo aconsejó.
De árbol enfermizo no esperes fruto rollizo.
A fullería, cordobesías.
Buena cara dice buen alma.
No hay camino sin tropiezo.
Al mal tiempo, buena cara.
Dame rojura y te daré hermosura.
Arca abierta al ladrón espera.
Murmura la vecina de la casa ajena, y no murmura de la suya que se le quema.
Hoyo en la barba, hermosura acabada.
Bien está lo que bien acaba.
Al comer, al tajadero, al cargar, al cabestrero.
La belleza y la tontería, van siempre en compañía.
El más feliz parto, tiene algo de "jarto".
Ojos que los vieron ir, no los verán volver.
La procesión va por dentro.
La fantasía consiste en perseguir un caballo sin moverse del sitio
No hay peor error que el no reconocerlo.
Nadie yerra por callar y hablando mucho, mucho se suele errar.
No me digais que un gran hombre no llora nunca. Un gran hombre llora, pero sus lágrimas son furtivas.
El que en buen árbol se aloja, dos veces se moja.
En alquimia y en casar gran ventura es acertar.