Variante: El perro del hortelano, ni come, ni deja comer a su amo.
Gran poder tiene el amor, pero el dinero mayor.
Las palabras son como las piedras, que no se pueden revocar.
Aunque la mona se vista de seda mona es y mona se queda.
Llevar más palos que el burro de un yesero.
A veces la hoja se hunde pero la piedra flota.
El cuerdo en cabeza ajena escarmienta.
Quien destaja no baraja.
El deber y no pagar es tan antiguo como el mear.
La lluvia viene después de los bosques.
A cualquier cosa llaman rosa.
Al que no sabe de vacas, la boñiga lo embiste.
Esto está color de hormiga.
Bofetón amagado, nunca bien dado.
Botella vacía y cuento acabado, no valen un cornado.
Dí lo que quieres, que yo no estoy en casa.
Para el mal peón, no hay buen azadón.
Solo hazlo y terminará el pánico.
Libro prestado, libro perdido.
El que ama, teme.
El más abusado se ahoga en el vado.
Las botas del diablo no hacen ruido.
El hijo sabio es la alegría de su padre; el hijo necio es el pesar de su madre.
No vacíes tu vientre a todo el mundo ni dañes la consideración que de ti tienen.
Pan caliente y uvas, a las mozas ponen mudas y a las viejas quitan las arrugas.
Ni tanto que queme al santo ni tan poco que no le alumbre.
El que da sin que otros den, es vanidad; el que quiere que los otros den sin él dar nada, es avaricia; el que da y desea que los otros den también, es caridad; el que no quiere dar ni que se le de, es dureza.
Largo el pelo, corto el seso. Por las mujeres va eso.
El amor lo perdona todo.
Alabanza propia es vituperio.
El hombre que desea estar tranquilo ha de ser sordo, mudo y ciego.
El juego de la correhuela, cátale dentro y cátale fuera.
Quien miente, pronto se arrepiente.
Fraile de buen seso, guarda lo suyo y guarda lo ajeno.
El amo imprudente hace al mozo negligente.
Ayer era una flor, hoy solo es un sueño
Hijo mío, no te olvides de mi ley, Y tu corazón guarde mis mandamientos; Porque largura de días y años de vida Y paz te aumentarán. Proverbios 3:1-2
A la que parió harto no la engaña un parto.
El mucho joder empreña.
El que habla de más, cansa; y el que habla de menos, aburre.
Ganar un proceso es adquirir una gallina y perder una vaca.
El daño hecho no tiene remedio.
Donde hay ganancias las pérdidas se esconden por ahí cerca.
Por mucho que la paz cueste, nunca es cara.
Quien a dos amos sirve, siempre termina mal.
Ningún jorobado se quiere ver la joroba.
A muy porfiado pedir, no hay que resistir.
De puta a puta, taconazo.
Nos mean y tenemos que decir que llueve.
Cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía.