Mal ajeno, para el nuestro no es consuelo.
El mundo es una rosa, huélela y pásala a tu amigo
El que le tiene miedo a los ojos, no puede comer cabeza.
Para todo mal es necesario un médico: el tiempo
A buena mujer, poco freno basta.
¿Adónde irá el buey que no are?.
Si las paredes hablaran.
Mira la peseta y tira el duro.
Zorra dormilona, su cara lo pregona.
Viendo al payaso, soltando la risa.
Si el hombre se lanza a buscar el éxito en la ejecución de un momento, lo anula.
Al que madruga, Dios le ayuda.
Es más vivo y es más pronto, quien a veces se hace el tonto.
Los años nos enseñan muchas cosas que los días ignoran
El amor de un hombre por una mujer se desvanece como la luna, pero el amor de un hermano por un hermano es permanente como las estrellas y perdura como la palabra del profeta.
Nunca creas que lo evidente es la verdad.
Zurrianme las orejas; reniego de putas viejas.
A la vulpeja dormida, no le cae nada en la boca.
Todo lo que se come, vino quiere; el agua, para las ranas y los peces.
Hija que casas, casa que abrasa.
La culpa no la tiene el chancho, sino quién le da el afrecho.
Mal ajeno es ruin consuelo.
Donde hay buen vino y la tabernera es guapa, allí se me caiga la capa.
Mucho tilín tilín y nada de paleta.
Más pobre estoy que puta en cuaresma.
La esperanza es un buen desayuno; pero una mala cena.
Si el cura se resfría, hasta el monaguillo tose.
El aburrimiento es consecuencia de la pereza
Lo poco gusta, lo mucho cansa.
Al roble no le dobles.
La virtud desaparece apenas se desea que aparezca
Por que otro se tire por el balcón, no voy a tirarme yo.
El que desea sacar la espada es un principiante. El que puede sacar la espada es un experto. El que es la espada misma es un maestro.
La bondad, quien la tiene la da.
Ricos, pobres, flacos, gordos, todos mordemos el polvo.
Llueve a cargas, que hecho está donde caigas.
Boca de fraile, solo al pedir la abre.
Bien vivió quien bien se escondió.
Costurera mala, la hebra de a vara.
La gala del estudiante, en cuello y guante.
No digas que eres feliz hasta que tu enemigo se haya ido
Cada uno en su casa es rey, pero su mujer hace la ley.
El que usó mal incienso debe atenerse a quemarse las mangas.
Casa donde manda la mujer, no vale un alfiler. Pero las hay por doquier.
Llevar más palos que el burro de un yesero.
Ni hablar mujer, traes pistola.
El buey no es de donde nace, sino de donde pace.
El cuerdo en cabeza ajena escarmienta.
Variante: El perro del hortelano, ni come, ni deja comer a su amo.
Aunque la mona se vista de seda mona es y mona se queda.