Salamanca, a unos sana y a otros manca y a todos deja sin blanca.
Hijo de puta no es nacer, es más bien saberlo ser.
Tiempo al pez, que picará alguna vez.
Con una misa y un marrano hay para todo el año.
Confesión con vergüenza, cerca está de la inocencia.
La mejor felicidad, es la conformidad.
Estoy hasta las manos.
Rana que canta, señal de agua, la de su charca.
Dando gracias por agravios, negocian los hombres sabios.
Tú que coges el berro, guárdate del anapelo.
Ni el prometer empobrece, ni el dar enriquece.
Llegado el carro al pie de la montaña , se encontrará infaliblemente el camino.
Desde el día de santa Catalina o nieve o barro
En las horas de trabajo, los amigos al carajo.
Bodas y aguas, como son guiadas.
Campo abandonado, fuego proclamado.
A la mujer mala, poco aprovecha guardarla.
Bien parece la moza lozana bajo la barba cana.
Dichosos mis bienes, que remedian mis males.
No existe cosa escondida que con el tiempo no sea bien sabida.
Zumo de limón, zumo de bendición.
Hacer de un camino, dos mandados.
Variante: Suegra, abogado y doctor, mientras más lejos mejor.
Yegua cansada, prado halla.
Cuando el gato se va, los ratones dirigen el kolo.
El que algo teme, algo debe.
Hacer caldo gordo a escribas y fariseos.
No desesperes: de las nubes más negras cae un agua que es limpia y fecunda.
Quien de mucho mal es ducho, poco bien le basta.
El que asierre yarumos, que aguante las hormigas.
Arriba, siempre arriba, hasta las estrellas
Quien por lo llano tropieza, ¿qué hará en la sierra?.
Esto es pan comido.
Hacer de toda hierba un fardo.
Boca que se abre, o tiene sueño o tiene hambre.
El álamo largo y enjuto, ni da sombra ni da fruto.
Sal derramada, quimera armada.
Con poco viento cae en el suelo torre sin cimiento.
Al hombre duro, lanza en mano y vino puro.
El ojo del amante descubre una diosa en su amada
Pájaro durmiente, tarde hincha el vientre.
Hable el sabio y escuche el discreto.
Moro viejo, mal cristiano.
Dale que le das; que importunando mucho, algo sacarás.
El mono sabe el palo al que trepa.
Esta de mírame y no me toques.
No querer queso, sino salir de la ratonera.
Más que mil palabras inútiles, vale una sola que otorgue paz.
El rey fue viejo a Toro y volvió mozo.
A toda ley, boñiga de buey; y si es flaca, boñiga de vaca.