Buena es la carne de perdiz; pero mejor la de codorniz.
Las tres cabezas más duras: la mujer, la cabra y la burra.
Las palabras ásperas hieren más de una flecha envenenada.
Las palabras conmueven, pero el ejemplo convence y arrastra.
Moza gallega, nalgas y tetas.
Con persona de pelo panojo, mucho ojo.
Los ojos se han hecho para ver, las manos para tocar.
Más discurre un hambriento que cien letrados.
No hay que confundir lechuza con tero, porque una es bataraz y el otro picaso overo.
El mucho hablar es dañoso, y el mucho callar no es provechoso.
La letra con sangre entra, y la labor con dolor.
Palabras claras, no necesitan explicaciones.
Canta la rana, y ni tiene pluma, ni pelo, ni lana.
Cuando un tonto coge una linde, la linde se acaba pero el tonto sigue.
Mala es la hembra, peor es la sed; si una mata, otra también.
A la vejez, viruelas.
El bueno, lo malo calla; el malo, todo lo habla.
El que calla, no dice nada.
Nuestra vaca tiene el pesebre en Galicia y las ubres enMadrid.
Jugador hasta perder los kiries de la letanía.
Antes son mis dientes, que mis parientes.
Cual seso tuve, tal cabeza traigo.
Tiene más carne un zancudo en la punta del ala.
Ojos que no ven, gallinas al saco.
El que la hace, la paga.
Come bien, bebe mejor, mea claro, pee fuerte y cágate en la muerte.
Lo que no pensé antes de hablar, después de hablado me da que pensar.
El que mea y no pee, es como el que va a la escuela y no lee.
En boca cerrada no entran moscas.
La voz que el culo emite, no hay arrastre de silla que lo evite.
si bebes el agua, sigue la costumbre.
La tierra será como sean los hombres.
De aceituna, una; de vino una laguna; y de asado, hasta quedar botado.
La lujuria nunca duerme.
Labrar en barbecho, es labrar necio.
Bebes vino, no bebas el seso.
Más vale un palabra a tiempo, que cien a destiempo.
El vino y la verdad, sin aguar.
Alas tenga para volar, que cebo no me ha de faltar.
Llegar y besar el santo.
En tierra de abrojos, abre los ojos.
No bastan estopas para tapar muchas bocas.
Lentejas, comida de viejas.
Con rabia el perro, muerde a su dueño.
El ciego y el ignorante, tienen el mismo talante.
Cochino que tuerce la cola, no pone huevos.
El valiente de palabras es muy ligero de pies.
Lo que se ve, se aprende.
Ajuar de la forastera: dos estacas y una estera.
La mala oveja se ensucia en la colodra.