Dios da nueces a quien no sabe cascarlas.
El que se enamora no lo nota, pero al poco tiempo se vuelve idiota.
De esperanzas vive el hombre, pero muere de desilusiones.
Al desnudo, todo le llega menos ropa.
Ajo y vino puro, y luego verás quien es cada uno.
La ley del embudo, para mí lo ancho y para ti lo agudo.
Labrar en barbecho, es labrar necio.
Florecillas en el trigo, pegujal medio perdido.
Las palabras son como las abejas: tienen miel y aguijón.
A ninguno le hiede su mierda sino la ajena.
No tropieza quien no anda.
El que no arriesga nada lo arriesga todo.
El corazón no habla, más adivina aunque calla.
Ya la esperanza perdida, ¿qué queda que perder en esta vida?.
La suerte del gavilán, no es la misma del garrapatero.
Dime y olvidaré, muéstrame y podría recordar, involúcrame y entenderé.
La envidia sigue a los vivos, y a los muertos el olvido.
Cuento y camelo, mucho hay y poco vemos.
A quien te pide capa por justicia, dale la media en paz.
Quien lleva toda su vida a su mujer sobre la espalda, cuando la deja en el suelo, ella dice: ¡Estoy fatigada!.
El necio cree que todo lo sabe.
Nadie se alabe hasta que acabe.
Amor con amor se paga.
Piden de comer, piden de beber, afilan el diente, enjugan el vientre y ponen las mejillas coloradas: éstas son las cinco virtudes de las tostadas.
Quien trabaja con afán, pronto ganará su pan.
Casadita y con hijos te quisiera ver, que doncella y hermosa cualquiera lo es.
Buscando lo mejor suele desaprovecharse lo bueno.
Cuando Dios cierra una puerta, abre una ventana.
El hombre al mendrugo, y el buey al yugo.
No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.
Loca está la oveja que se confiesa con el lobo
Es caballero, no el que tiene caballo, sino el que tiene dinero.
Maderos hay que han dicha, maderos hay que no; de unos hacen santos, y de otros carbón.
No hables en falso de un hombre; no separes el corazón de tu lengua.
Es por bondad de corazón por lo que el cangrejo rechazó que Dios le fabricara una cabeza.
A hombre desgarbado, dale de lado.
Aquel que ha contemplado la belleza se vuelve bello para siempre.
El yerro del médico, la tierra le tapa; el del letrado, el dinero le sana.
Enteramente de balde no se da nada a nadie.
Este si que se llevo el santo y hasta las limosnas.
No te acerques a una cabra por delante, a un caballo por detrás, y a un tonto por ningún lado.
Al comerte una fruta piensa en aquel que plantó el árbol.
Menea la cola el can, no por ti sino por el pan.
Mal haya el romero que dice mal de su bordón.
Cara de beato y uñas de gato.
Abril sin granizo, Dios no lo hizo.
Cuanto más amistad, más claridad.
Algo bueno trae la adversidad consigo; que ahuyenta a los falsos amigos.
Quién escucha la voz del anciano es como un árbol fuerte; quién tapa los oidos es como una rama al viento.
Los amigos de los buenos tiempos durante las tormentas dejan que te ahogues