La oprtunidad la pintan calva.
Mujer que no tiene encanto, se queda para vestir santos.
Más ordinario que un sapo en un acuario.
No empieces a dar rodeos, di la verdad.
Mejor es una medida que el Dios te conceda, que cinco mil logradas sin legalidad.
Donde reina la ilusión, ciega la pasión.
Yo no soy mi cuerpo; soy más. Yo no soy mi habla, mis órganos, el oído, el olfato; eso no soy yo. La mente que piensa, tampoco soy yo. Si nada de eso soy, entonces , ¿quién soy?. La conciencia que permanece, eso soy.
Dios le da maíz a quien no tiene gallinas.
O con el mundo o con Dios; pero no a la par los dos.
Al miedo plata; y al amor cariño.
Aunque tengas sesenta consejeros, aconséjate primero a ti mismo
La culpa no la tiene el chancho, sino quién le da el afrecho.
La cerilla tiene cabeza pero no tiene corazón.
Quien camina ligero, verá antes el camino más largo
La ocasión de hacer bien nunca se ha de perder.
Agua, como buey; y el vino, como rey.
Con dinero, aunque borrico, ¡qué buena persona el chico!.
No hay manjar que no empalague, ni vicio que no enfade.
De las ciencias y las artes, solo es enemigo el ignorante.
Libros y años hacen al hombre sabio.
Cuanto más adversas sean para vosotros las circunstancias que os rodeen, mejor se manifestará vuestro poder interior.
Fraile limosnero, pájaro de mal agüero.
Según San Andrés, el que tiene cara de tonto, lo es.
El aburrimiento es el mejor enfermero
El honor y el ocio no suelen ser buenos compañeros.
Con un fraile no puede nadie, con dos, ni Dios, con una comunidad, ni la Santísima Trinidad.
En el llano como quiere el amo, en la cuesta como quiere la bestias.
A la mesa y a la cama, a su hora honrada.
Por andar recosechando otras milpas, cosechan las tuyas.
Palabras son cosa fría para el que aún de las obras no fía.
Antes mujer de un pobre que manceba de un conde.
Ni raja, ni presta el hacha.
Solo los pies del viajero saben el camino.
Se conoce la cara de una persona, pero no su corazón.
A mucho vino, poco tino.
Amigo por amigo, el buen pan y el buen vino.
El sol no sabe de buenos, el sol no sabe de malos. El sol ilumina y calienta a todos por igual. Quien se encuentra a sí mismo es como el sol.
Boca de fraile, solo al pedir la abre.
Ni quito ni pongo rey.
Gran hidalguía y la despensa vacía.
El que pretenda agradar a todos en lo que hace, se incomodará y no contentará a nadie.
Muchas palabras verdades se dicen en broma.
El amor y el reinar, nunca admiten compañía.
A toda ley, ama a Dios y sirve a tu rey.
Quien nada hace, nada teme.
Gente de montaña, gente de maña.
El corazón en paz ve una fiesta en todas las aldeas.
A quien teme a Dios de los cielos, nada le asusta debajo de ellos.
Las cosas caen por su propio peso.
Mas dichoso es mendigo sano, que rey enfermo.