Quien sabe esperar, sabe lograr.
Anda el hombre a trote por ganar su capote.
Cuanto más se sabe, menos se asegura.
Yo que me callo, me quedo sin gallo.
Más vale la sal, que el chivo.
Ofrecer el oro y el moro.
Ni quiero ni rechazo nada de modo absoluto, sino que consulto siempre las circunstancias.
Para cada hombre sabio hay un más sabio.
El holgazán tiene en vano sus cinco dedos en la mano.
El que sabe, sabe y el que no aprende.
A veces la hoja se hunde pero la piedra flota.
No por ponerse a rezar, deja el cielo de tronar.
Si te molesta que te mientan, no preguntes.
El buen carpintero mide dos veces, corta una.
Lo que es obvio, no es necesario que sea explicado.
La religión está en el corazón, La religión es la poesía del corazón
Colarse de rondón, es menospreciar a ala reunión.
Ni bebas sin ver, ni firmes sin leer.
Para buena vida, orden y medida.
Es ilusión fementida, un mundo a nuestra medida.
Más quiero ser de moza desdeñada, que de vieja rogada.
De la risa al duelo un pelo.
Nunca te dejes vencer, por lágrimas de mujer.
El que se siente gracioso, siempre resulta engorroso.
Hombre de espíritu enclenque, donde nace allí muere.
Hay que masticar las palabras más que un pedazo de pan.
El hombre que no sabe sonreír no debe abrir la tienda.
Dios castiga, pero no ha palo.
Escucha a tus enemigos que son los primeros en notar tus errores.
La casa del escudero, ventaja lleva del caballero.
Está creyendo la beata, que quien reza y peca empata.
El hablar mismo idioma.
Quien habla siembra, quien escucha cosecha.
Aprende a escuchar y sonríe al hablar si quieres agradar.
Las cosas bien pensadas, bien acertadas.
Los burros prefieren la paja al oro.
A buen barón, poco le presta el aguijón.
El que desecha la yegua, ése la lleva.
A mucho porfiar, ¿quién se resiste?.
Si la cobija es corta, aprende a doblarte.
Aguja calumbrienta, no estarás en mi herramienta.
Salud y fuerza en el canuto.
El avaro, ahondando el agujero para guardar su oro, llega al infierno.
Con dote de mujer pocos llegaron a enriquecer, y muchos a envilecer.
Lo que saben dos, lo saben ellos y Dios; lo que saben tres, ciento lo sabrán después.
El que mucho promete, poco cumple.
Las riquezas mal habidas no sirven de nada, pero la justicia libra de la muerte.
Nadie se hace rico dando.
Más ordinario que un sapo en un acuario.
Mujer que no tiene encanto, se queda para vestir santos.