Dame Dios marido rico, aunque sea un borrico.
No necesito niguas para ser tishudo. o: No necesito niguas (bichos picadores) para tener pies grandes.
Quien desprecia, comprar quiere.
No hay situaciones desesperadas, solo hay hombres que la desesperación de las situaciones.
Nunca trates de enseñar a un cerdo a cantar, perderás tu tiempo y fastidiarás al cerdo.
El mal del cornudo, él no lo sabe y sábelo todo el mundo.
La buena lectura, alivia la tristura.
La flor de loto asoma inmaculada del fango.
Muchos saben el precio de algo, pero no su valor. Pues hay cosas que no tienen precio cuyo valor es incalculable.
El perro es más sensato que la mujer, puesto que no le ladra al amo.
Mujer hermosa, mujer que llora, sus males aminora.
Avanza, avanza; que la juventud no se cansa!
De sabios es variar de opinión.
Boda y mortaja, del cielo baja.
Favor hecho a muchos, no lo agradece ninguno.
Son necesarios los amigos hasta en casa del diablo
Nadie come mejor que el que se procura la comida con sus propias manos
El éxito sin honor es un fracaso.
Dale limosna mujer, que no hay en la vida cosa más mala, que la pena de ser ciego en Granada.
El que ha derramado sus gachas de avena no puede recogerlas todas
Muchos son los invitados, y poco los aceptados.
Quien tenga tiempo que no espere
A quien has de acallar, has de halagar.
Más vale un hombre apercibido que dos descuidados y no prevenidos.
Como vinagre a los dientes y humo a los ojos es el perezoso para quienes lo emplean.
Malo, pero ajeno, sabe a bueno.
A mucho amor, mucho perdón.
Uno es dueño de lo que calla y esclavo de lo que habla.
El que más habla es el que más tiene por qué callar.
Fe y verdad, en el cielo se sabrá.
No perjudiques los proyectos del Dios ni descubras solo para ti la voluntad del Dios.
La victoria pertenece a aquel que espera media hora más que su oponente.
Nadie aprende por cabeza ajena.
Sin un ramito de locura, no hay humana criatura.
El vientre lleno aunque sea de heno.
Al comprar caballos y al tomar mujer cierra los ojos y encomiéndate al Señor
Reniego del árbol que ha de dar el fruto a palos.
No hay madre como la de uno mismo.
Se nace llorando, luego se comprende el por qué.
Fue tanta la insistencia, y tan poca la resistencia.
Cualquiera puede mirar a través de una tabla de roble si ésta tiene un agujero
Ajada tenemos, a San Pedro recemos.
Andando, andando que la Virgen te va ayudando.
Retén y no des: porque si das, día llegará que pedirás.
Los objetos externos son incapaces de dar plena felicidad al corazón del hombre.
A fullería, cordobesías.
Quien discretamente se cura, más dura; quien se cura y se curetea, su muerte desea.
Guárdese el cojo y no eche la capa al toro.
Si quieres triunfar en la vida, perdona y olvida.
A veces la diligencia aprovecha más que la ciencia.