Adonde el corazón camina, el pie se inclina.
El temor modifica tu conducta.
A persona lisonjera no le des oreja.
Cuando hay voluntad, se abre un camino.
A quien labora, Dios lo mejora.
Gorgojo, más chico que un piojo; así de chiquito produce enojo
El clavo que sobresale siempre recibe un martillazo.
El que tiene boca se equivoca y quien tiene nariz lo vuelve a repetir.
No hay muerte más desastrada que la vida deshonrada.
La boca de un hombre mayor está sin dientes, pero nunca sin palabras de sabiduría.
Del viejo, el consejo; de la vieja, la conseja.
Mujer hermosa y buena espada, de muchos son codiciados.
El corazón humano es difícil de palpar, como la molleja del pato es difícil de pelar.
Quien vive sin disciplina, muere sin honor.
Con hermosura sola no se pone la olla.
El que no sabe, es como el que no ve.
Solo hay una forma de ser felices a través del corazón, y es no tenerlo
El que por necesidad trabaja, poco tiene y poco gana.
Más se aprende en un día de soledad que en ciento de sociedad.
La prosperidad es víspera de la adversidad.
El que no tiene cabeza, tiene que tener pies.
Quien dio lo suyo y en morir tarda, merece morir con albarda.
En la mesa y en el juego, se conoce al caballero.
Quien es amigo de todos es muy rico o muy pobre
Zanja tu cuestión por albedrío de buen varón.
El espíritu intenta seguir el mismo camino que el corazón, pero no llegará nunca tan lejos
Cochinillo de Febrero, con su padre al humero.
Agarra al toro por los cuernos, al hombre por la palabra.
El frío conoce al desnudo y el mosco al arremangado.
La gracia de cada refrán, es decirlo en el momento y el lugar en donde van.
No te esfuerces por obtener un exceso, cuando tienes cubiertas las necesidades.
Hombre chico, pensamientos grandes.
De quien a la cara no mira, todo hombre discreto desconfía.
Joven intrépido no deja memoria.
Ganar, poco vale sin guardar.
A mocedad sin vicio y de buena pasada, larga vejez y descansada.
Lo que de la boca sale, del corazón procede.
El hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra.
Cada uno limpia la nieve delante de su casa sin preocuparse de la escarcha en el tejado ajeno.
La falta de respuesta es en sí misma una respuesta.
Deudas tengamos, pero amigos seamos.
Habla siempre que debas y calla siempre que puedas.
La memoria, en la vida, en la muerte y en la gloria.
El amor lo perdona todo.
La mejor carga que puede llevar un hombre es demasiado sentido común; la peor, demasiada bebida.
Ocasión y naipes, a todos hacen iguales.
La sonrisa cuesta menos que la electricidad y da más luz.
Si quieres ser estimada no te roces con cualquiera, que la fruta mayugada se pudre y no hay quien la quiera.
El vino y la mujer se burlan del saber.
La enjalma no se da cuenta, en donde al burro le asienta.