Moro viejo no puede ser buen cristiano.
Son más los días que las alegrías.
Más caliente que un brasero, la bragueta de un herrero.
Mientras tengas hijas en la cuna, no llames puta a ninguna.
Andar probando como cuchillo de melonero.
En la unión está la fuerza.
El que tiene ictericia, todo lo ve pajizo.
Una mano lava la otra, y ambas lavan la cara.
A ti te las digo, Pedro; si por ti las toma Juan, es que también a ti te van.
Leche y vino, veneno fino.
Más bien duerme el deudor que su acreedor.
A hoy lo veo; en mañana, poco creo.
Dijo el muerto al degollado: "¡A fe que estás apañado!".
Pollo nuevo y vino anejo, hacen mozo al hombre viejo.
Caballito de cartón, ni andante, ni galopante, ni trotón.
El viejo y el horno por la boca se enciende.
Por fornicar y andar desnudo no matan a ninguno.
La mujer en soledad piensa solo en la maldad.
Que no se coma el gusano, lo que se hizo para el cristiano.
El burro adelante y la carga atrás.
Reñir con quien da ocasión y jugar con quien tiene dinero en el bolsón.
El que no se embarca, no se marea.
Como estará el infierno para que el diablo dé limosna.
Para el mal peón, no hay buen azadón.
Mujer sin varón, ojal sin botón.
Cuanto más pobre, más hijos.
Una variante sería "Quién juega con fuego se termina quemando.
Que a la corta, que a la larga, todo se paga.
Con los descuidados, medran los abogados.
No vayas a buscar al médico cuando el paciente ya esté muerto.
La miel no se ha hecho para la boca del asno.
Donde hay querer, todo se hace bien.
Madre quiero ser, e hijos tener.
Sirva de algo mientras se muere.
Que no te preocupe de quién es la casa que se quema mientras puedas calentarte con las llamas
Esto es como para mear y no echar gota.
A donde no está el dueño, no está su duelo.
El solo decir te quiero, no logra amor duradero.
El traidor y el incapaz, siempre asechan por detrás.
¡La carne da carne y el vino da sangre!
El que es perico donde quiera es verde.
Antes de poner en duda el buen juicio de tu mujer, fíjate con quien se ha casado ella.
La pobre está más mamada, que teta recién casada.
Te lo digo a ti, mi nuera; entiendelo ti mi suegra.
Quién no se levanta temprano, nunca hace el trabajo diario.
A quien a soplos enfría la comida, todos le miran.
Por la boca muere el pez.
El buen vino para el catador fino.
Sácame de aquí y degüéllame allí.
El que tenga hacienda, que la atienda o que la venda.