Todos nacimos en cueros; y aunque la vanidad nos viste, la tiera nos dejará en los huesos.
Lavarse las manos, como Pilatos.
El agua no horada a la piedra por su fuerza sino por su constancia.
No busques la verdad, solo deja que te abriguen las opiniones.
La cultura es como el azúcar; aunque haya poca da dulzor.
Pedir las perlas de la virgen.
Hasta al de más discreción, la plata lo hace soplón.
Más vale poco que nada.
Ese oye sus defectos que no calla los ajenos.
Lo imposible, en vano se pide.
Con hombre egoísta, ni de trato ni de vista.
Donde fuerzas no bastan, baste la maña.
Un espejo no sabe ser embustero.
El que te cuenta los defectos de los demás, contará a los demás tus defectos.
Callar y callemos que todos de barro semos.
De los burros, la destreza, no radica en la cabeza.
Con el cascaron en el culo, y ya tiene orgullo.
La sal y los consejos solo se dan a quien los pide
Inteligencia y belleza: gran rareza.
De sabios es el poco afirmar y el mucho dudar.
No hay escritor, por modesto que sea, que no piense en ser algo
El que a solas se ríe de sus picardías se acuerda.
A falta vieja, vergüenza nueva.
Las obras de caridad dicen quien es hombre de bondad.
Indio que mucho te ofrece, indio que nada merece.
Lo importante no es vencer, lo importante es no ser vencido.
A las cosas ciertas encomendaos y de vanas esperanzas dejaos.
Hay quien no ve su camino.
Poco se aprende con la victoria y mucho con la derrota.
Buen compañero, solo Dios del cielo.
Aquí paz y en el cielo gloria.
En casa del jabonero, el que no cae resbala.
Muy bueno no puede ser quien indulgente no es.
La esperanza es como el azúcar en el té. Aunque es muy poca, todo lo endulza.
La hermosura, revuelta, mas la fea, ni compuesta.
Un poco de ayuda es mejor que un mucho de compasión.
El dar y el tener, seso ha de menester.
Al hierro el orín y la envidia al ruin.
Lo que tiene la fea, la bonita lo desea!
Quién dijo pereza, dijo pobreza.
Judío para la mercadería y fraile para la hipocresía.
El que no duda, no sabe cosa alguna.
Dios nos libre de la cólera de un hombre manso.
Hombre avisado, medio salvado
De lo propio, se da un puñado; de lo ajeno, llena el saco.
Honra a Jehová con tus bienes, Y con las primicias de todos tus frutos; Y serán llenos tus graneros con abundancia, Y tus lagares rebosarán de mosto. Proverbios 3:9-10
La adoración es una admiración trascendental
Si tu dicha callaras, tu vecino no te envidiara.
La avaricia es mar sin fondo y sin orillas.
Venga la alabanza que recibes de otra boca y nunca de la tuya