A palabra necias, oídos sordos.
El futuro de los justos es halagüeño; la esperanza de los malvados se desvanece.
Perdono al que me ha ofendido pero la ofensa no la olvido.
La constancia es la mayor de las quimeras del amor
Írsele a uno el santo al cielo.
Hiérese el cuerdo, porque no se ahorque el necio.
Cuerpo harto, a Dios alaba.
Para preservar un amigo tres cosas son necesarias: honrarlo cuando esté presente, valorarlo cuando esté ausente, y asistirlo cuando lo necesite.
Si quieres vivir en paz escucha, observa y calla.
De los sufridos se hacen los atrevidos.
El heroísmo consiste en aguantar un minuto más.
Lo heredado y lo ganado al juego, se tiene en poco aprecio.
Todo, no importa cuán finamente esté hilado, acaba finalmente saliendo a la luz
Amigo en la adversidad, amigod de verdad.
A cada cual lo suyo y a Dios lo de todos.
Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces.
Dios encuentra un ramo bajo para el pájaro que no puede volar
El deseo de aprender es natural en los hombres buenos.
Enseña la cautela que debe observarse para confiar un secreto, pues muchos, so capa de amistad, abusan del sigilo.
La suerte de la fea, la bella la desea.
él que no aprecia uno, no puede conseguir mil.
De la mujer el consejo apresurado, del hombre el postrero y mesurado.
No aumentes tus riqueza por el que vive en pobreza.
Quien se conforma goza y alguna vez padece: pero es un bello padecer el de quien se conforma
El que regala, no vende; pero sorprende.
Hay tres cosas que destruyen al hombre: el vino, el orgullo y el enojo.
Guárdame en casa y te honraré en la plaza.
Por el esfuerzo, la vigilancia, la disciplina y el dominio de sí, el sabio se crea una isla que la inundación no logra destruir.
La intención es lo que vale.
Hijo malo, más vale doliente que sano.
El que da, no debe volver a acordarse, pero el que recibe, nunca debe olvidar.
El llanero es el sincero, y del serrano ni la mano.
Líbreme Dios de hora menguada y de gente que no tiene nada qué perder.
El que mucho habla, mucho yerra; el que es sabio refrena su lengua.
Dar limosna no empobrece y para el cielo enriquece.
El que ha de ser servido, ha de ser sufrido.
Cuando estás solo contigo mismo no puedes mentir.
Ni el amor ni el poder necesitan compañía
No hay puta ni ladrón que no tenga su devoción.
Odia el pecado y compadece al pecador.
Guarda y no prestes; porfía y no apuestes.
El árbol no niega su sombra ni al leñador.
Pocas palabras son mejor.
Buen ejemplo y buenas razones avasallan los corazones.
El sabio puede sentarse en un hormiguero, pero solo el necio se queda sentado en él.
A suerte mala, paciencia y buena cara.
Hábito malo, tarde es dejarlo.
El que da lo que tiene antes de la muerte merece que le den con un canto en los dientes.
Jurado tiene el espejo no hacer bonito lo feo, ni joven lo viejo.
La dama más impoluta, si se descuida se vuelve puta.