No retengas a quien se va, ni rechaces a quien llega.
Ni reír donde lloran, ni llorar donde ríen.
Fortuna y ocasion, favorecen al osado corazón.
El mejor guardián del rey es el amor de sus súbditos.
Hacer callar es saber mandar.
El que no chilla, no mama.
Al espantado, la sombra le basta.
Juego que tiene quite, no tiene pique.
Si la envidia fuera tiña, cuántos tiñosos habría.
Recoge el heno mientras el sol brilla.
Lo que dejes para después, para después se queda.
Gobierna para que no hagamos cruzar al perverso, porque no obramos como él. Álzate, dale tu mano, déjale en los brazos del Dios, llena su vientre de tu pan a fin de que se sacie y avergüence.
La culpa del asno echarla a la albarda.
Feo, pero con suerte.
Cosa fea, ni se haga ni se aprenda.
Cada altar tiene su cruz.
Más listo y despierto que el ojo del tuerto.
El que quiere, va; el que no quiere, envía.
Al que le van a dar le guardan y si esta frio se lo calientan
El hombre donde nace, el buey donde pace.
Buen vino tras buen caldo, no tengo bastante boca para alabarlo.
No hay tonto para su provecho.
No se merece la vida, quien no paga su comida.
Cebo haya en el palomar que las palomas no faltaran.
No hay mejor hechizo que el buen servicio.
Mande quien pueda, y obedezca quien deba.
Cuentas claras, amistades largas.
El príncipe iletrado es un burro coronado.
No hay hacienda mejor hecha que la que uno hace por su mano.
Cree el ladrón que todos son de su condición.
Hijo de pobre y ternero de rico, no mueren.
Anda despacio si quieres llegar lejos.
Ir de bien en mejor, no hay cosa mejor.
Ni al niño el bollo, ni al santo el voto.
Quien por su gusto padece, que vaya al infierno a quejarse.
El pan ajeno hace al hijo bueno.
Salud perdida, salud gemida.
Ni Abril sin flores, ni juventud sin amores.
La muerte todas las cosas iguala.
La mentira y la torta, debe ser gorda.
Fuerza sin maña no vale una castaña.
Todos desnudos nacemos, y así volvemos.
Todo tiene un fin.
El que su nariz acorta, su cara afea.
Mujer de tahúr, no te alegres, o que ti home esta noche gana mañana lo pierdes.
A gran cabeza, gran talento, si es que lo tiene dentro.
Si la lengua erró, el corazón no.
No te creas caballero porque te llamen don Dinero.
Quien té presta, te ayuda a vivir.
A buenas ganas, huelgan las salsas.