Quien no dice lo que quiere, de tonto muere.
El pensamiento anda siempre de viaje, ni peaje, barcaje ni hospedaje.
Para torear y casarse hay que arrimarse.
La amistad, la que quieras, pero la cebada, a veinte la fanega.
Guiso recalentado y amigo reconciliado, dales de lado.
Hace tiempo solía meditar durante muchos días seguidos, pero vivir un breve espacio de tiempo vale más; hace un tiempo solía ponerme de puntillas para mirar lejos, es mejor ampliar el propio horizonte subiendo a un montículo
Viste a la escoba y parecerá señora.
Hablando la gente se entiende.
Las esposas y los maridos por sus obras son queridos.
Pregunta lo que no sepas y pasarás por tonto unos minutos; no lo preguntes, y serás tonto la vida entera.
La primera vez es una gracia, la segunda vez es una regla.
En hombre nuevo no hay trampa vieja.
No falta de que reirse.
Las armas y las heridas, deben llevarse escondidas.
Parece mejor un asno que un caballo enalbardado.
En tiempos de hambruna, batatas no tienen la piel.
Cambio de costumes, gran pesadumbre.
Perder por probar al socio, nunca ha sido mal negocio.
Más vale un día alegre con medio pan que triste con un faisán.
La mentira dura hasta que la verdad florece.
El que sabe sabe y el que no es jefe
Niebla en la Montaña, labrador a tu cabaña.
El que tiene tierra, tiene guerra.
Al alcalde y a la doncella, no les diga nadie: "Si yo quisiera.".
Un secreto bien guardé; aciértalo tú, que yo lo diré.
Vive la vida y no dejes que la vida te viva.
Casa de Dios, casa de tos.
Todos los días son días de aprender, y de enseñar también.
Paso a paso se hace camino al andar.
Cuando joven, de ilusiones; cuando viejo, de recuerdos.
Un solo dedo no puede atrapar un piojo.
Allí perdió la dueña su honor, donde habló mal y oyó peor.
Cabra que tira al monte, no hay cabrero que la guarde.
Un corazón feliz es un filtro mágico para hacer oro
Saberlo ganar y saberlo gastar, eso es disfrutar.
Madre piadosa cría hija miedosa.
En el horizonte de las tierras bajas un altozano parece una montaña
Las mujeres son como las veletas: solo se quedan quietas cuando se oxidan.
Los hijos cierran los oídos a los consejos y abren los ojos a los ejemplos. Fernando Monzón.
Ninguna buena historia se gasta, por muchas veces que se cuente.
Ni perro sin pulgas, ni pueblo sin putas.
Juramentos de amor y humo de chimenea, el viento se los lleva.
Fiar del mozo y esperar del viejo, no te lo aconsejo.
De Gumiel, ni ella ni él; y si es de Izán, ni aún el pan.
No retengas a quien se va, ni rechaces a quien llega.
Buena, por ventura; mala, por natura.
El que no cumple su palabra al fin su desdicha labra.
Toda demasía enfada y hastía.
Injurias olvidadas, injurias remediadas,.
El mejor guardián del rey es el amor de sus súbditos.