Buen pedidor, mal dador.
Más perdido que Papá Noel en mayo.
La reunión en el rebaño obliga al león a acostarse con hambre.
Hacerse la boca agua.
En viernes ni en martes, ni tu casa mudes, ni tu hija cases, ni tu viña podes, ni tu ropa tajes.
Un buen consejo a tiempo no tiene precio.
Siempre pide de más, para que no te den de menos.
Más tiene el rico cuando empobrece que el pobre cuando enriquece.
En lugar de señorío, no hagas tu nido.
Hermano ayuda y cuñado acuña.
Cuando una desgracia amaga, otras vienen a la zaga.
La suerte y la muerte están siempre a la puerta
Dar al olvido.
El desdichado va por agua al río, y encuentra el cauce vacío.
Obra de chapucero cuesta poco, pero vale menos.
Abejas y ovejas, en sus dehesas.
Ojo que no ve, hombre que no cree.
Tanto da el agua en la piedra que la quiebra.
El que quiere hacer algo busca un miedo; el que no quiere hacer nada busca una excusa.
La suerte no es para quien la busca.
Solo se pueden juntar las manos cuando están vacías.
Cuida bien lo que haces, no te fíes de rapaces.
El que entra en la Inquisición, suele salir chamuscado.
Se fue su corazón , está sumergido en su pensamiento.
Quien no sufrió una escasez, no guarda para después.
La vida es la novia de la muerte.
¿De qué sirve Querer ? ... Para luego Perder.
A la leche, nada le eches; pero le dice la leche al aguardiente: ¡déjate caer, valiente!.
Lo que hace el burro, pare la burra.
A quien no tiene padre ni madre, Dios le vale.
Mucho decir veremos, pero nunca vemos.
Donde hay ganancias las pérdidas se esconden por ahí cerca.
El gorrón tiene que ser sufrido.
El hombre tiene un origen y un destino... A menos que lo recuerde, perderá ambos.
Lo poco bueno que tiene un hombre lo palparas en un solo día: toda su maldad oculta no la conocerás ni en cien años.
Las oportunidades no se pierden, siempre hay alguien que aprovecha lo que uno deja pasar.
Conoce a tu adversario y conócete a ti mismo, y vencerás en cien batallas.
El que usó mal incienso debe atenerse a quemarse las mangas.
El camino de la selva no es largo cuando amas a la persona que vas a visitar.
No hay puta sin ladilla, ni ducha sin pajilla
Mano sobre mano, como mujer de escribano.
El que compra y miente, en su bolsa lo siente.
El amor todo lo iguala.
A la ramera y al juglar, a la vejez les viene el mal.
Ata bien y siega bajo, aunque te cueste trabajo.
La ambición mató al ratón.
Como el culebrón de majano, que tira la piedra y esconde la mano.
El que escupe para arriba, le cae la saliva en la cara
Fraile franciscano, el papo abierto y el saco cerrado.
La mujer del ciego, ¿para quién se afeita?.