El que bien tiene y mal escoge, por mal que le vaya que no se enoje.
Más vale agua del cielo que todo el riego.
A confite de monja pan de azúcar.
Hombre que no roba y gato ladrón, los dos cumplen su obligación.
Alábate, mierda, que el río te lleva.
Tiene más vida que un gato.
Entre salud y dinero, salud primero.
¿Cómo se puede escupir en una cara sonriente?
Quien abono echa, tendrá buena cosecha.
Agrada, quien manda.
Males comunicados, son aliviados.
Por hacer rico a mi yerno, me fui al infierno.
Del dicho al hecho hay largo trecho.
El perfume de los cipreses sigue la respiración del viento. Las palabras de amor de la amada guían el curso de la vida de un hombre
De hambre a nadie vi morir; de mucho comer, cien mil.
El que bien vive, harto letrado es.
La enfermedad se siente, pero la salud no.
Cuando el ojo no está bloqueado, el resultado es la visión.
Nada es verdad ni mentira, todo es del color del cristal con que se mira.
Más vale ser ciego de los ojos, que del corazón.
El vivo se embriaga; y el pendejo paga.
En las damas el desdén, es algo que parece bien.
Cuando se emborracha un pobre, ¡que borrachón!; pero si se emborracha un rico, ¡qué graciosón!.
Boda, en igualdad, hasta en la edad.
La ausencia causa olvido.
Con ciertos amigos, no se necesitan enemigos.
Al que trabaja y anda desnudo, ajo y vino puro.
De hombres bien nacidos es ser agradecidos.
De lo que pensé para mí, a nadie cuenta di.
Cuanto menos bulto más claridad.
Tantos son nacidos, tantos son queridos.
Injuriada la paciencia, a veces en ira quiebra.
Lo que la corriente trajo, se va por el mismo atajo.
Cuando el andaluz canta, una pena tiene en la garganta.
Los rincones para los gatos, y las esquinas para los guapos.
Lo que abunda no daña.
Emborrachar la perdíz
Del mal, el menos.
Las palabras son como las abejas: tienen miel y aguijón.
El vino y la mujer se burlan del saber.
Donde no hay ganancia, cerca está la pérdida.
Aunque la dulzura halaga, la mucha miel empalaga.
La belleza es como una flor; nace pronto y pronto se marchita
Donde entra la cabeza, entra la cola
El niño llorón y la china que lo pellizca.
Menos la muerte y la jodienda todo tiene enmienda.
Es virtud el trabajar, como también el guardar.
La envidia sigue al mérito, como la sombra al cuerpo.
Mujer, viento, tiempo y fortuna, presto se muda.
A todo marrano le llega su diciembre.