El que da todo lo que tiene en cueros se queda y nadie lo quiere.
Al amor, como a una cerámica, cuando se rompe, aunque se reconstruya, se le conocen las cicatrices.
A confesión de parte relevo de prueba.
La cuestión no es llegar, sino quedarse.
Aceite y romero frito, bálsamo bendito.
Comer bien cagar fuerte y no tener miedo a la muerte.
Lo que trae un día se lo puede llevar otro.
Remendando y zurciendo, vamos viviendo.
Los buenos actos nunca se lamentan. Los malos actos nunca se olvidan.
A quien labora, Dios lo mejora.
él que se levanta en cólera,se sienta con una perda.
Nadie da nada a cambio de nada.
Dar sale del corazón, no de las riquezas
Bendita sea la mata de Mayo, que se secó lloviendo.
Hay algo más en ello que un arenque vacío
El que espera desespera.
La naturaleza, el tiempo y la paciencia son los tres grandes médicos.
La vida es una cebolla y hay que pelarla llorando.
De queso, un pedazo, y que te dure todo el año.
Si la vida te da la espalda, puntéatela.
Cuando las olas se han aquietado y el agua está en calma, entonces se refleja la luz y se puede vislumbrar el fondo.
El amor y el interés se fueron al campo un día, pero más pudo el interés que el amor que le tenía.
En casa de la mujer rica, ella manda y ella grita.
Lástima grande que no sea verdad tanta belleza.
Muchas palabras verdades se dicen en broma.
La intención hace la acción
La mujer casada, con la pierna quebrada y en casa.
Por el interés, hasta lo feo hermoso es.
Naranjas y mujeres, den lo que ellas quisieren.
Favores recordados, ¡ya están saldados!.
El que nada tiene, nada vale.
Cada ollero alaba su puchero.
Los favores de familia, no se pagan en toda la vida.
Al amigo, con su vicio se le debe querer y atender.
Un poco de ayuda es mejor que un mucho de compasión.
Viento del solano, agua en la mano.
Quien solo vive, solo muere.
La palabra del erudito, en religión, es una flor, mas no te promete ningún fruto.
El hijo del bueno, pasa malo y bueno.
Ruego de grande, fuerza es que te hace.
Muerto el perro, se acaba la rabia.
No basta con ser buena, hay que aparentarlo.
A cada uno le parece pesada su propia cruz.
Que aproveche como si fuera leche.
Al buen vino, buen tocino.
Un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar.
El amor de la mujer, en la ropa del marido se echa a ver.
A casa de mi novia llevé un amigo: él se quedó adentro y yo despedido.
Pan y vino, un año tuyo, y otro, de tu vecino.
A tu enemigo fallecido, perdón y olvido.