Hacer algo de cayetano.
Amor de lejos, amor de pendejos.
La necesidad hace a la vieja trotar.
A partir de mañana comenzarás el primer día del resto de tu vida.
Gracias fuera de sazón, desgraciadas son.
La comida reposada, y la cena paseada.
Le estas buscando los tres pies al gato y te van a salir los cuatro.
Aquí hay gato encerrado.
Dar en el clavo.
La peseta, la vela y el entierro por donde quiera.
El que dice la verdad, ni peca ni miente.
El que no puede sobrellevar lo malo no vive para ver lo bueno.
Variante: El perro y el niño, donde le ponen cariño.
Ruego a Dios, si te casares, que llorando te descasen.
No hay alquimia mejor que el ahorro.
Lo mejor del domingo, el sábado por la tarde.
Amistad entre desiguales, poco dura y menos vale.
Bendito sea San Bruno, que da ciento por uno.
Alcanza, quien no cansa.
Cuando menos te lo esperas salta la liebre.
Todo laberinto tiene una salida.
A quien nada vale, no le envidia nadie.
Nunca te cierres la puerta, que el mundo da muchas vueltas.
A gracias de niño y canto de pájaros, no convides a tu amigo.
Muy pronto te cansados y en un año te amansarás.
La buena educación es de quien la otorga, no de quien la recibe.
El que arcoiris ve, no se morirá de sed.
A Dios, lo que es digno de Dios; y a la cama, la sobrecama.
Refranes y consejos todos son buenos.
Primero la obligación y luego la devoción.
Vuelva usted el sábado, que hoy no hay mendrugos.
Cuando se ocupa demasiado tiempo en algo o se pierde el tiempo inútilmente.
Querer matar dos moscas de un golpe
El hambre arroja al lobo al bosque.
A cama chica, echarse en medio.
La experiencia del pasado, si no cae en el olvido, sirve de guía para el futuro.
Nadie quiere la salud más que el paso.
A bien dar o mal dar, por no pedir no ha de quedar.
Mire usted qué dicha, perder el asno y hallar la cincha.
Cuando todo está perdido, no hay golpe peligroso.
Amor es el vino que más pronto se avinagra.
Deudas tengamos, pero amigos seamos.
Tres días hay en el año que se llena bien la panza: el santo, el cumpleaños y el día de la matanza.
Tal es la suerte de todo libro prestado: que es perdido a veces y siempre estropeado.
El amor se manifiesta por muchos signos amargos
Comer hasta reventar, beber hasta emborracharse, que lo demás es vicio.
El amor hace locos de cuerdos y sabios de necios; conque enamórate, Pedro.
Del que mucho cela a su mujer, guardate como de Lucifer.
El que pide lo justo, recibe migajas.
A la sombra de los buenos, viven los malos.