Cuando la piedra ha salido de la mano, pertenece al diablo.
Los azotes duelen según el tamaño del culo.
El ocioso e incapaz, carga es para los demás.
Cuando te vi venir dije: "A por la burra viene".
Más vale ser cola de león que cabeza de ratón.
De Segovia, ni el aire ni la novia.
La mala cama hace la noche larga.
Va la moza al río, calla lo suyo y cuenta lo de su vecino.
Buen comedor, buen dormidor.
Cacarear y no poner huevos, cada día lo vemos.
Al son que me tocan bailo.
El agua corre, la arena queda; el dinero va, la bolsa queda; el hombre muere, el nombre queda.
Perdonar no es olvidar, y en el perdón sin olvido sobran palabras y falta corazón.
Puro de Cobán, solo comen y se van
Qué pacaya te echaste encima!
Cada altar tiene su cruz.
Por los reyes lo conocen los bueyes.
Humano es el errar y divino el perdonar.
Quien se va, vivo y muerto está.
De una mentira ciento se derivan.
Los burros prefieren la paja al oro.
Sin violencia permanece y prospera en medio de sus libros y pinturas, existe la ciudad de Tenochtitlan.
Gota a gota, la mar se agota.
Quien a otra ha de decir puta, ha de ser ella muy buena mujer.
Agua de llena, noche de angulas.
Si no puede edificar una casa, construye un corazón.
Siempre hay una avispa para picar el rostro en llanto.
Un ochavo poco vale; pero sin él no hay real.
El vino casi es pan.
Si te casas con un hombre rico, es igual que sea feo o bonito.
El que mal anda, mal acaba.
La carga cansa, la sobrecarga mata.
Más vale hasta el tobillo que hasta el colodrillo.
Para disfrutar hay que empezar por olvidar
muero Marta, y muero Harta.
A veces la diligencia aprovecha más que la ciencia.
El que bien lo sabe, pronto lo reza.
Chancla que yo tiro, no la vuelvo a recoger.
A quien habla a tus espaldas, el trasero le responde.
Donde muchos mandan y ninguno obedece, todo fenece.
Cada cual es hijo de sus obras.
Después de puta y hechicera, se torno candelera.
El buen vino de ha de beber en cristal fino.
De quien te habla y no te mira mientras haces alguna cosa espérate la traición.
Hasta la muerte, anda con pie fuerte.
A la mesa y a la cama, a su hora honrada.
El que camina, no estorba.
Todo es según el cristal con que se mira.
Solo hazlo y terminará el pánico.
Amor que no se atreve, desprécianlo las mujeres.