Más presto se harta el cuerpo que el ojo.
El hombre que conoce todo lo que la humanidad ha creído, ¿cómo es posible que siga creyendo?
Hombre amañado, para todo es apañado.
No hay mucho que no se acabe, ni poco que no alcance.
El que tiene su cohombro, que se lo eche al hombro.
Boca de verdades, temida en todas partes.
En el paisaje de primavera, no hay mejor ni peor. Las ramas que florecen crecen naturalmente, algunas mucho, algunas poco.
Muerto, ¿quieres misa?.
La más fiel memoria, no siempre es historia.
De sabios es cambiar de parecer.
Cuando se es rico, siempre se baila bien.
La elocuencia vacía es como el ciprés; que es grande y alto pero no produce frutos.
Quien de refranes no sabe, ¿qué es lo que sabe?.
Quien desprecia, comprar quiere.
Boca seca hace bolsa llena.
Quién quiere, podrá otro día si hoy no puede.
A la mujer y al viento, pocas veces y con tiento.
El que canta por la mañana, llora por la tarde.
A flores nuevas, afeite perdido.
Hijos crecidos, trabajos llovidos.
Ni fea que espante, ni hermosa que mate.
Lo que vas a gastar en el adivino, mejor gástatelo en vino.
Los pequeños ladrones, desde la cárcel, ven pasar a los grandes ladrones en carroza.
Caro compró el que rogó.
Casa de piedra, firme y duradera; casa de tierra, casa de mierda.
La sed del corazón no se apaga con una gota de agua
O te aclimatas, o te aclimueres.
El trabajo entero de un año depende de un buen comienzo en primavera.
De una gota de un tintero ¡cuánto malo y cuánto bueno!.
Boca que bosteza, estómago que hambrea.
El pecado te acusa.
A la fuerza, ni la comida es buena.
La liebre que salta la mata es de quien la mata.
Amanse su saña quien por si mismo se engaña.
Cuando un ruin se va, dos vienen en su lugar.
Ahora al bueno le llaman tonto.
Los que beben mucho no le encuentran el gusto
Al amigo falso, tómelo el cadalso.
Nada contra la corriente.
Una vez en la llanura, incluso el tigre se ve a merced de un perro.
Amigo, ¿para qué buscas mejor pan que de trigo?.
El yerro del médico, la tierra lo tapa; el del letrado, el dinero lo sana; el del teólogo, el fuego lo apaga.
Si la catedral es grande, no tienes que santiguarte todo el día.
Comer en bodegón y joder en putería.
Con afán ganarás pan.
Llegar y pegar, Matías, no es para todos los días.
Escucha el silencio... que habla.
Solo borracho o dormido se me olvida lo jodido.
¿Qué tal que las vacas volaran?.
Preferir ser jade en añicos antes que una teja entera.