Poca ayuda no es estorbo.
Cabra por viña, cual la madre tan hija.
Al mal pagador más vale darle que prestarle.
Aquel que ha contemplado la belleza se vuelve bello para siempre.
A nuevos tiempos, nuevos usos.
Mal ajeno, no cura mi duelo.
El que depende de la mesa de otro, con frecuencia cena tarde.
Tienen el mismo principio, pero no igual, el sueño y la muerte.
Ni fíes de hombre cejunto, ni tengas miedo a un difunto.
Quien bien ata, bien desata.
Ayer putas y hoy comadres, según de donde sopla el aire.
Quien prestó, perdió.
El infierno está lleno de buenas intenciones y el cielo de buenas obras.
Buena burra hemos comprado.
¿Cómo hay que vivir al lado de la gente? ¿Obra desconsideradamente, vive, el que sostiene y eleva a los hombres?
La mujer mala es como la falsa moneda que de mano en mano va y ninguno se la queda.
Sauquera en flor, perdigacho en amor.
Alabanza propia, mentira clara.
Hoy es el mundo; mañana es otro mundo
Comenzar es la mitad de cualquier acción.
Pedir al hombre veras es pedir al olmo peras.
Mujer refranes, o coja o puñetera.
Si la fuerza hace vencedores, la concordia hace invencibles.
Tras el buen comer, ajo.
Un corazón tranquilo es mejor que una bolsa llena de oro.
Me importa un comino.
La miseria es como la tos, no se puede esconder.
Fruta mala, pero ajena, ¡oh, qué buena!.
Mujer de lengua certa, mujer refranes.
Una respuesta amable mitiga la ira.
A la par, es negar y tarde dar. A la tercera va la vencida.
Vida bien concertada, vida holgada.
De esa manera, mi abuela.
O jugamos todos, o se rompe la baraja.
A bicho que no conozcas, no le pises la cola.
El buey a la rueda, y la vaca a la puchera.
Un hombre bien educado, sabio y valiente es el fin hacia el que tiende la naturaleza
Todo lo que no es dado es perdido
Los refranes antiguos, evangelios chicos.
A cualquier cosa llaman rosa.
Ir a trocar y no tener que, a muchos suele acontecer.
Paloma que vuela . . . a la cazuela.
El frío conoce al desnudo y el mosco al arremangado.
No hay don sin din.
El corazón tiene forma de urna. Es un recipiente sagrado lleno de secretos
Ojos dulces y apacibles, pero hay cosas más tangibles.
En la desgracia habita la felicidad y en la felicidad se oculta la desgracia.
Cualquiera está en su deber, de no dejarse joder.
Al asno y al mulo, la carga al, culo.
La hacienda, el dueño la atienda.