Novia para siempre, mujer para nunca.
El dar es honor; el pedir, dolor.
Pecado callado, medio perdonado.
...es de los que tiran la piedra y esconden la mano.
A quien bien te quiere, visítale poco, para que te desee.
En bien cortar y en vino echar, bien veo quién me quiere bien y quién me quiere mal.
Una buena campana se siente de lejos.
Son más los días que las alegrías.
No con quien naces, sino con quien paces.
A buen comer o mal comer, tres veces beber.
La esperanza es un buen desayuno; pero una mala cena.
Si deseas ser feliz, tienes que desear ver a otros felices también.
A ti te digo hija, para que entienda la hijastra.
Iglesia, o mar, o casa real.
En cuestiones del amor no hay niveles ni color.
Como quien no quiere la cosa, y la cosa queriendo.
El buen saber es callar, hasta ser tiempo de hablar.
Dichosos aquellos cuyos errores cubre la tierra.
Donde hay miedo hay poco lugar para el amor
La felicidad es como un león insaciable
Con viuda o soltera, lo que quieras.
La buena uva hace buena pasa.
Es gente discreta, quien aguza el ojo con la lengua quieta.
Tu deber es descubrir tu mundo y después entrégate con todo tu corazón.
La adversidad forja hombres; la buena fortuna crea monstruos.
El tiempo es una lima que muerde sin hacer ruido.
El oro se prueba con el fuego; la mujer, con el oro; y el hombre, con la mujer.
Buen corazón vence mala andanza.
Lágrimas Las del heredero son risas encubiertas.
Tu secreto en tu seno, y no en el ajeno.
Alegría que es fuerza que se pierda, ¿qué importa que no venga?.
El que parte y reparte toca la mejor parte
La sardina y la golondrina, al calor de la ceniza.
Donde hay cariño, allí va el niño.
A cada cual lo suyo y a Dios lo de todos.
Trabajar es virtud; pero trabaja tú.
Lección bien aprendida, tarde o nunca se olvida.
En tiempo de verano, el capote con su amo.
La boca hace deudas, pero los brazos pagan.
Buena demanda o mala demanda, el escribano es mi banda.
A la mujer y al viento, pocas veces y con tiento.
Ama y guarda.
La vergüenza una vez perdida, se perdió para toda la vida.
Un hermano es un hermano; una cuñada no es nada y si se muere el hermano, la parentela se acaba.
El bien hacer abre cien puertas, y el mal agradecer las cierra.
Hay miles de miserias en un solo amor
El mal que se vaya y el bien se nos venga.
Todos estamos de visita en este lugar. Solo estamos de paso. Hemos venido a observar, aprender, crecer, amar, y volver a casa.
Las desgracias no entran nunca por la puerta que les hemos abierto
"La virtud en su justo medio", dice el diablo, poniéndose entre los dos magistrados.