Cuida la tienda y ella te cuidara a ti.
La mujer, el caballo y la pistola no se prestan.
Avanza, avanza; que la juventud no se cansa!
Jóvenes y viejos, todos necesitamos consejos.
De todos es la huerta que no tiene cerca ni puerta.
Los libros, ¡cuánto enseñan!, pero el oro ¡cuánto alegra!.
Quien casa con mujer bella, de su honra se descasa.
Cuando el vino entra, echa el secreto afuera.
Busca arrepentimiento, el que busca casamiento.
Sabiduría de pobre hombre, hermosura de puta y fuerza de ganapán, nada val.
Dar con buen melón y buena mujer, acierto es.
Yo he hecho lo que he podido, y la fortuna lo que ha querido.
Muchas veces los amos son los mayores sirvientes en la casa.
Al galán y la dama, el diablo los inflama, y la ocasión le hace la cama.
De bajada todos los santos ayudan
A cartas, cartas y a palabras, palabras.
El hombre discreto hace nacer más oportunidades que las que encuentra.
El cariño alimenta tanto como el odio consume
Hay gente bien, en la lata, y mucho guache con plata.
Nuestro gozo en un pozo.
De ésta me saque Dios, que en otra no me meteré yo.
Cuando una desgracia amaga, otras vienen a la zaga.
El caballo la pistola y la mujer nunca se prestan.
Lo quiere como la mula a la carreta.
Por amor a la rosa se soportan las espinas
Año de nieves, año de bienes.
La felicidad dura un minuto; la infelicidad el resto de tu vida
De dos bienes, el mayor; de dos males, el menor.
Puerta de villa, puerta de vida.
Por el amor de una rosa, el jardinero es servidor de mil espinas.
El cantar, alegra el trabajar.
Cuando tengas un convidado, añade algo a lo acostumbrado.
Del trabajo nace el descansar.
Entre la verde y la madura, el hambre ayuda.
A quien nada quiere, todo le sobra.
A beber me atrevo, porque a nadie debo y de lo mío bebo.
La imprudencia abre la puerta, y la pereza la mantiene abierta.
Gástate en juerga y en vino lo que has de dar a los sobrinos.
La que se enseña a beber de tierna, enviará el hilado a la taberna.
El sastre, corte y cosa, y no se meta en otra cosa.
Más quiero asno que me lleve que caballo que me tire.
Oír, ver y callar, para con nadie tropezar.
La ambición mató al ratón.
No hay guerra más hiriente que entre hermanos y parientes.
Un buen libro y entendido lector, tal para cual son los dos.
El amor no se oxida
Más vale tender la mano que el cuello.
Mas mata la duda que el desengaño.
Flor de almendro, hermosa y sin provecho.
A tal puta, tal rufián.