Felicidad y cristal: ¡cuán fácilmente se quiebran!
Amor y temor, del carro humano son el temor y el aguijón.
Los celos son el gusano del amor.
Al vino y a la mujer, por el culo a poder ser.
A la vejez y a la juventud, espera el ataúd.
Más confío en el trabajo que en la suerte.
Nunca te cierres la puerta, que el mundo da muchas vueltas.
Yo soñaba que la vida era alegría, desperté y vi que la vida es servicio; serví y vi que el servicio da alegría.
En casa de viejo: no faltará un buen consejo.
Amor sin pudor, es todo menos amor.
Todo mal nace de la ociosidad, cuyo remedio es la ocupación honesta y continua.
El pan con hartura y el vino con mesura.
A la mujer muy casera, el marido bien la quiera.
Si el ocio te causa tedio, el trabajo es buen remedio.
Tretas y tetas pueden más que letras.
El que de amarillo se viste a su hermosura se atiene.
Mal enemigo es el vino si al tomarlo se hace vicio.
De la mujer el primer consejo, que el segundo no lo quiero.
La libertad es un lujo que no todos se pueden permitir
Si el mozo supiese y el viejo pudiese, no habría cosa que no se hiciese.
Frente al amor y la muerte no sirve de nada ser fuerte
La felicidad viene a la casa donde se ríen.
Boca dulce y bolsa abierta, te abrirán todas las puertas.
Al hombre de trato llano, gusta darle la mano.
A "ayer" lo conocí, pero a "mañana" nunca lo vi.
El amor verdadero entra por el agujero.
Amar sin padecer, no puede ser.
La labranza es hermana gemela de la crianza.
La buena vida no quiere prisas.
Al buen amanecer no te lo dejes perder.
Ama a tu vecino, pero no quites la cerca.
El amor no quiere consejo.
Un clave pequeño abre grandes puertas.
Del todo no muere el que deja por donde se le recuerde.
En casa y en amores, entras cuando quieres y sales cuando puedes.
El amor de los gatos, a voces y por los tejados.
Una maravilla, con otra se olvida.
La obra alaba el maestro.
Mientras hay alma, hay esperanza.
Ir por lana y volver trasquilado.
Joya es la fama para bien guardarla.
A causa perdida, mucha palabrería.
Amor de puta y vino de frasco, a la noche gustosos y a la mañana dan asco.
Que el amor no imite las fuertes olas, numerosas pero efímeras; sea en cambio como el agua escondida bajo la arena: parece imposible encontrarla y se la encuentra
Palabra que retienes dentro de tí, es tu esclava; la que se te escapa, es tu señora.
Quien perdona pudiendo vengarse poco le falta para salvarse.
Tal es la suerte de todo libro prestado: que es perdido a veces y siempre estropeado.
La constancia decisiva, vence al fin la suerte esquiva.
A quien Dios ama, Dios le llama.
La ignorancia es madre de la admiración.