El que tenga sus gallinas, que las cuide del coyote.
Hasta el más delgado pelo, hace una sombra en el suelo.
Trata con escama y tino a los que no beben vino.
A ira de Dios, no hay casa fuerte.
Es mejor una mirada al frente que dos hacia atrás.
¡Mujer sin seso, ahí queda eso!.
El dinero al ignorante, lo hace necio y petulante.
El agua que en otoño corre, es la que te saca de pobre.
A la mañana el blanco y el tinto al serano.
Costumbre mala, desterrarla.
Ante el menesteroso, no te muestres dichosos.
A palabras vanas, ruido de campanas.
Cuanta más grandeza, más llaneza.
Con un carro y un borrico, el hombre se hace rico.
Que cada cual se rasque con sus uñas.
Variante: Palabras y plumas el viento las lleva.
En carrera larga hay desquite.
Chilla más que un camionao é pollos.
Hombre refranero, hombre de poco dinero.
Las penas, o acaban, o se acaban.
Juzgan los enamorados, que todos tienen los ojos vendados.
Hombre refranero, medido y certero.
La mujer con quien te cases no te gane en heredades.
Nada es fácil para el falto de voluntad.
Lo que la mujer no hace por amor, lo hace por despecho.
A este le dicen Zapata... si no la gana la empata.
Berenjena, ni hincha ni llena.
Escuchar cientos veces; ponderar mil veces; hablar una vez.
Ni en pelea de perros te he visto
Es como el cilindro, que cualquiera lo toca pero no cualquiera lo carga.
Chatunguilla, desenvuelta y graciosilla.
Boca con rodilla, y al rincón con almohadilla.
No repartas tus palabras a la gente común ni te asocies a uno demasiado expresivo de corazón.
El que no tiene hechas no tiene sospechas.
El que pide lo justo, recibe migajas.
Entre el si y el no de una mujer, no cabe ni la cabeza de un alfiler.
Reniego de señora que todo lo llora.
El que tonto se fue a la guerra, tonto volvió de ella.
Un viaje de diez mil kilómetros empieza por un solo paso.
Tripas llevan pies, que no pies a tripas.
A lo que no puedas, no te atrevas.
Retírate, agua, y veré quien labra.
Al triste, el puñado de trigo se le vuelve alpiste.
Una cabra no puede llevar la cola de otra cabra.
Abogado de ricos, mal de pobres.
Hablar a tiempo requiere tiento.
Se lastiman a sí mismos los que hacen daño a los demás.
Dineros y pecados, cada cual los tiene callados.
Hay que dejar ir al mundo como va
Angelitos al cielo, y a la panza los buñuelos.