Injuriada la paciencia, a veces en ira quiebra.
Dios aflige a los que bien quiere.
Mira tus culpas y tus penas, y olvídate de las ajenas.
Tu mujer te pedirá disculpas cuando la luna se caiga.
Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo pequeñas cosas, puede cambiar el mundo.
Una que hice y tres que pensé hacer, cuatro que me apunté.
Aconseja al ignorante, te tomará por su enemigo.
Abril, aguas mil y todas caben en un barril.
Más vale pajarito en mano que pichón en el campo.
Dios le da legañas al que no tiene pestañas.
Buena es la nieve que en su tiempo viene.
La mujer del ciego, ¿para quién se afeita?.
Donde comen dos comen tres.
Mucho vuelo el viento, pero más el pensamiento.
Cambiar de opinión es de sabios.
Ratones nos dé Dios, y gatos nos los daremos.
Callaos todos, y cogeremos la madre y los pollos.
Dios tarda, pero no olvida.
Corazón apasionado no sufre ser aconsejado.
Santo Tomás, una y no más.
Quien en una piedra dos veces tropieza, justo es que se rompa la cabeza.
El que da primero da dos veces.
Y vuelta la burra al trigo.
Zúñeme esta oreja; mal está diciendo de mí alguna puta vieja.
Muy bueno no puede ser quien indulgente no es.
El buen vino resucita al peregrino.
No hay camino sin tropiezo.
Abogadito nuevo, perdido el pleito.
El adulador corrompe a su patrón rascándole la espalda
Dejar lo cierto por dudoso, es peligroso.
Caballo que alcanza, pasar querría.
Al perro muerto, échale del huerto.
Por la calle van diciendo, poco nos llevamos todos.
Buen comedor, buen dormidor.
Buenas y mejores, por falta de seguidores.
Zorra en viña, aligera la vendimia.
Solo borracho o dormido se me olvida lo jodido.
Dame dineros y no consejos.
Es de bien nacido ser agradecido
A vino de mal parecer, cerrar los ojos al beber.
Más quiero una salchicha que cien palabras bien dichas.
A la mujer brava, la soga larga.
Vicio es callar cuando se debe hablar.
Dar a la tierra el grano, para que retorne la mazorca.
Casa sin fuego, cuerpo sin alma.
Lo que hacemos en la vida, tiene su eco en la eternidad.
Callando el necio, se hace discreto.
Si las vides lloran debemos beber sus lágrimas.
Nunca falta un roto para un descosido.
La liebre que se te ha de ir, cuesta arriba la has de ver ir.