Dios aflige a los que bien quiere.
Injuriada la paciencia, a veces en ira quiebra.
Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo pequeñas cosas, puede cambiar el mundo.
Tiran más dos tetas, que los bueyes de dos carretas.
La mujer del ciego, ¿para quién se afeita?.
Una que hice y tres que pensé hacer, cuatro que me apunté.
Vine en el auto de Fernando, la mitad a pie y la mitad andando.
Mucho vuelo el viento, pero más el pensamiento.
Aconseja al ignorante, te tomará por su enemigo.
Tu mujer te pedirá disculpas cuando la luna se caiga.
Donde comen dos comen tres.
Dios le da legañas al que no tiene pestañas.
Más vale pajarito en mano que pichón en el campo.
Abril, aguas mil y todas caben en un barril.
Dios tarda, pero no olvida.
Ratones nos dé Dios, y gatos nos los daremos.
El que da primero da dos veces.
Cambiar de opinión es de sabios.
Santo Tomás, una y no más.
Quien en una piedra dos veces tropieza, justo es que se rompa la cabeza.
Callaos todos, y cogeremos la madre y los pollos.
Corazón apasionado no sufre ser aconsejado.
Y vuelta la burra al trigo.
Zúñeme esta oreja; mal está diciendo de mí alguna puta vieja.
No hay camino sin tropiezo.
El buen vino resucita al peregrino.
Muy bueno no puede ser quien indulgente no es.
El adulador corrompe a su patrón rascándole la espalda
Al perro muerto, échale del huerto.
Dejar lo cierto por dudoso, es peligroso.
Dame dineros y no consejos.
Abogadito nuevo, perdido el pleito.
Es de bien nacido ser agradecido
Caballo que alcanza, pasar querría.
Más quiero una salchicha que cien palabras bien dichas.
Por la calle van diciendo, poco nos llevamos todos.
Buenas y mejores, por falta de seguidores.
Zorra en viña, aligera la vendimia.
Solo borracho o dormido se me olvida lo jodido.
Buen comedor, buen dormidor.
A vino de mal parecer, cerrar los ojos al beber.
Lo que hacemos en la vida, tiene su eco en la eternidad.
A la mujer brava, la soga larga.
Vicio es callar cuando se debe hablar.
Dar a la tierra el grano, para que retorne la mazorca.
Durará o no durará, pero lo que es hacerlo, hecho está.
Nunca falta un roto para un descosido.
Casa sin fuego, cuerpo sin alma.
Si las vides lloran debemos beber sus lágrimas.
La liebre que se te ha de ir, cuesta arriba la has de ver ir.