La fortuna de la mar, hace a unos bien y a otros mal.
Una deuda, veinte engendra.
Del santo me espanto, del pillo, no tanto.
Oveja que anda, bocado halla.
Ira de hermanos, ira de diablos.
Untado un dedo, untada toda la mano.
Quien mete la mano, lo pica el gusano.
Recibir es mala liga, que el que toma a dar se obliga.
De Abril y de la mujer, todo lo malo hay que temer.
Cuanto más hacienda dejes, más esperada es tu muerte.
Mal haya el amigo que lo fue del padre y no lo es del hijo.
Carne que se lleva el gato, no vuelve al plato.
Fango que se mueve, a demonios hiede.
Paloma que vuela . . . a la cazuela.
El que a pueblo ajeno va a casar, o va engañado o va a engañar.
A espaldas vueltas, memorias muertas.
El que calla, no dice nada.
El pescado y el huésped, a los tres días hieden.
Justicia, dios la conserve; pero de ella nos preserve.
Humano es el errar y divino el perdonar.
Dios castiga sin palo ni piedra
La cosa más baladí, para algo puede servir.
Tetas de mujer, tienen mucho poder.
La buena vida no quiere prisas.
Donde no hay pan, se va hasta el can.
Quien tiene compañero, tiene amigo y consejero.
Ese es carne de presidio.
Dios no podía estar en todas partes, por consiguiente creo a las mujeres.
El ingrato por un favor, coces cuatro.
Mal vecino es el amor, y do no lo hay es pero.
Las palabras se cogen, de quien las dice.
Como se vive, se muere.
A cavador perucho, si le dieres algo, que no sea mucho.
A la gente alegre el cielo la ayuda
Quien tras putas anda y su hacienda les da, en el hospital parará.
El que mucho fía, se queda con la bolsa vacía.
Vuelva usted el sábado, que hoy no hay mendrugos.
En casa de viejo: no faltará un buen consejo.
Las palabras y las cerezas, unas asen de otras.
Chupar de la teta.
La buena jornada empieza muy de mañana.
Donde no puede meter la cabeza el diablo mete el rabo.
Ni cabalgues en potro, ni alabes tu mujer a otro.
Cuentas viejas líos y quejas.
Una cosa es una cosa, y otra cosa es otra cosa.
Acabada la misa, se parten las obladas.
Los verdaderos amigos son los que tenemos en el bolsillo
Los castellanos tienen más lengua que manos.
El dinero no es medicina; pero quita muchos dolores de cabeza.
Para la iglesia nada es secular, menos aquello que es pecaminoso