A quien el vino no plazca, Dios le quite el pan.
Con pañuelo de seda vas a la arada, señal de tener mucho o no tener nada.
Madre, si usted no me casa, con el culo tiro mi casa.
Palabras buenas abrirán puertas de hierro.
Lo que bien empieza, bien acaba.
De todo hay en la viña del Señor [uvas, pámpanos y agraz].
El que poco tiene a poco aspira.
De todos es la huerta que no tiene cerca ni puerta.
Lentejas, comida de viejas.
Entre más apuro menos prisa.
Cuando te den, da.
Cuando no hay blanditas, le entramos a las duras.
El que a la bodega va y no bebe, burro va y burro viene.
Arrojar un ladrillo para incitar a los demás a enseñar sus jades.
A fin de año, remienda tu paño.
A las cosas ciertas encomendaos y de vanas esperanzas dejaos.
Ni de burla ni deberas, con tu amo no partas peras.
Contra el feo vicio de pedir, existe la noble virtud de no dar.
El que se viste con lo ajeno, en la calle lo desnudan.
El cebo es el que engaña, no la caña.
Menos pregunta Dios y más perdona.
Dar es corazón, pedir es dolor
Cada día se aprende algo nuevo.
A fuerza de martillar, el herrador deja de herrar.
Fe y verdad, en el cielo se sabrá.
La fortuna es una rueda: gira hacia adelante y hacia atrás.
Casa en plaza, los quicios tienen de plata.
Hay ropa tendida.
Agárreme, que llevo prisa.
Cuesta más vengar agravios que soportarlos.
Asno, juez y nuez, a golpes dan sus frutos.
La amante que te concede su cuerpo y no su corazón, te regala rosas sin espinas.
Llegar al humo de las velas.
Al desdén con el desdén.
Cada año trae su daño, y cada día su acedía.
El que no arriesga un huevo no saca un pollo.
Por San Justo y Pastor, entran las mozas en amor y las viejas en dolor.
El tiempo no pasa en balde.
Golpear la cabeza contra un muro de ladrillos
Esa muchacha caraja, no presta el hacha ni raja.
Haz cien favores, deja de hacer uno y como si no hubieras hecho ninguno.
Qué bien se trilla fuera de la parva.
Quien gasta y no gana, ¿de qué comerá mañana?.
Merecer y no alcanzar, es para desesperar.
El hombre después que le roban, pone candado.
Al albéitar, no le duele la carne de la bestia.
La mejor lotería, es una buena economía.
A la mujer y al caballo no hay que prestarlos.
A casa sinvergüenza, todo el mundo es suyo.
Una deuda, veinte engendra.