Por San Matías igualan las noches con los días y pega el sol en la umbrías.
Ni lleves cohecho, ni sueltes derecho.
En reuniones, el grosero, se destaca de primero.
Del empréstito, a veces, o ganarás amigo, o le pierdes.
Niebla en el valle, labrador a la calle.
Detrás del mostrador no conozco al amigo, sino al comprador.
Vejez y mala salud remedian las faltas de la juventud.
Hasta el rabo, todo es toro.
Zapateros y sastres que no fueran embusteros, no serían sastres ni zapateros.
A este son, comen los del ron, ron.
Así se mete, como piojo en costura.
Cada mozo lancee su toro.
El vivo a señas y el tonto a palos.
¡A darle que es mole de olla!
Donde llega el agua hay riqueza; y donde no, pobreza.
El marido celoso nunca tiene reposo.
De mi maíz ni un grano.
Roba tú por allá, que yo robaré por acá.
Tres pocos valen más que muchos: poco sol, poca cena y poca pena.
La libertad vale más que el oro
Es mejor cobrar a que te cobren.
Yo estudio derecho, dijo el borracho.
Ponte al sol y harás sombra.
Miren quién habló, que la casa honró.
De golpe y porrazo, se enriquece el ladronazo.
De floja tierra, nunca abundante cosecha.
De quien mira al suelo, no fíes tu dinero.
El que fía, o pierde o porfía.
Quien mucho se arremanga, vésele el culo y la nalga.
No hay mejor beleño que el buen sueño.
Alegría y pobreza y no pesares y riqueza.
Dar tiro.
Más vale la sal, que el chivo.
Celemin por celemin, échale trigo al rocín.
Favores harás, y te arrepentirás.
El hábito no hace al monje, ni la venera al noble.
Fantasía y pobreza, todo en una pieza.
Comamos lo tuyo, bueno y santo, que de lo mío no tengo hambre.
Hormigas en ringlera, o temporal o sequera.
Entre col y col, lechuga.
Donde el gusto falta, nada valen el oro y la plata.
Casa sin hijos, higuera sin higos.
Donde bien me va, allí mi patria está.
Cada uno arrima el ascua a su sardina.
Como al hierro la herrumbre, la envidia al hombre consume.
Cerca de la iglesia, lejos de Dios.
El bueno, lo malo calla; el malo, todo lo habla.
En la muerte y en la boda, verás quién te honra.
Quien bien siembra, bien coge.
La suerte y la muerte están siempre a la puerta