En reuniones, el grosero, se destaca de primero.
Por San Matías igualan las noches con los días y pega el sol en la umbrías.
Ni lleves cohecho, ni sueltes derecho.
En otoño la mano al moño.
Enero y Febrero desviajadero.
Tres pocos valen más que muchos: poco sol, poca cena y poca pena.
Así se mete, como piojo en costura.
Donde llega el agua hay riqueza; y donde no, pobreza.
Detrás del mostrador no conozco al amigo, sino al comprador.
¡A darle que es mole de olla!
Niebla en el valle, labrador a la calle.
Hasta el rabo, todo es toro.
A este son, comen los del ron, ron.
Vejez y mala salud remedian las faltas de la juventud.
De mi maíz ni un grano.
Es mejor cobrar a que te cobren.
El marido celoso nunca tiene reposo.
Cada mozo lancee su toro.
De floja tierra, nunca abundante cosecha.
De quien mira al suelo, no fíes tu dinero.
Yo estudio derecho, dijo el borracho.
Roba tú por allá, que yo robaré por acá.
De golpe y porrazo, se enriquece el ladronazo.
El vivo a señas y el tonto a palos.
La libertad vale más que el oro
No hay mejor beleño que el buen sueño.
Miren quién habló, que la casa honró.
Quien mucho se arremanga, vésele el culo y la nalga.
Ponte al sol y harás sombra.
Más vale la sal, que el chivo.
Alegría y pobreza y no pesares y riqueza.
Dar tiro.
El que fía, o pierde o porfía.
Entre col y col, lechuga.
Favores harás, y te arrepentirás.
Celemin por celemin, échale trigo al rocín.
Comamos lo tuyo, bueno y santo, que de lo mío no tengo hambre.
Fantasía y pobreza, todo en una pieza.
Casa sin hijos, higuera sin higos.
Quien bien siembra, bien coge.
Donde bien me va, allí mi patria está.
Como al hierro la herrumbre, la envidia al hombre consume.
Hormigas en ringlera, o temporal o sequera.
El hábito no hace al monje, ni la venera al noble.
Donde el gusto falta, nada valen el oro y la plata.
Cerca de la iglesia, lejos de Dios.
Cada uno arrima el ascua a su sardina.
El bueno, lo malo calla; el malo, todo lo habla.
El caldo, en caliente; la injuria, en frío.
En la muerte y en la boda, verás quién te honra.