Tres ces matan a los viejos: caída, cámaras y casamiento.
El caballo que mucho anda, nunca falta quien le bata.
Sabe agradecer la honra a quien te la hace y dona.
O con el mundo o con Dios; pero no a la par los dos.
Predica la fe hasta que consigas tenerla, luego predicarás sobre la que tienes
Las indirectas del padre Cobos.
Cada día trae su propio afán.
Eres como San Nicolás, me lo quitas después que me lo das.
Algo es algo, menos es nada.
Suegra y sin dinero, al brasero.
Hay que dar tiempo al tiempo.
El ahorro es santo porque hace milagros.
Si eres pobre, no quieras hacer lo que el rico.
Dios te dé salud y gozo y casa con corral y pozo.
Tratar (uno) a los demás tal como lo tratan.
Cuidados ajenos, matan al asno.
Dar un cuarto al pregonero.
Dios le dio novia y el diablo le dará hijos.
La ilusión es la realidad de los que no tienen un real.
La fortuna es veleta, nunca se está quieta.
Dedica una parte de tus esfuerzos al bien común.
La mujer golosa o puta o ladrona.
Fiar del mozo y esperar del viejo, no te lo aconsejo.
Libros cerrados, no hacen letrados.
El tren de Arganda, que pita más que anda.
Leal El amigo, al bien y al mal se para.
A cuarto vale la vaca, y si no hay cuarto no hay vaca.
Celosillo es mi marido y yo me río, porque cuando él se va, yo ya he venido.
Entre hermanos, dos testigos y un notario.
Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces.
No basta parecerlo, hay que serlo.
La mejor maestra es la experiencia, mientras tengas paciencia.
Esto es pan comido.
El canalla es el que hace el agravio, no el que lo soporta.
Ni hombre que ralla, ni asno que brama.
Muchos pocos hacen un mucho.
A la guerra, con la guerra.
Hombre amañado, para todo es apañado.
Cavas tu tumba con los dientes.
La fortuna mal ganada, no luce ni dura nada.
El zapato malo malo, más vale en el pie que no en la mano.
El que se va sin que le echen, vuelve sin que le llamen.
Consejos ciertos, los que a los vivos dan los muertos.
Detrás de la tormenta brilla el sol.
Castígame mi madre, y yo trómposelas.
En la casa donde no hay pan, pocas cosas se dan.
Remendando, remendando, vamos la vida pasando.
Hados y lados tienen dichosos o desdichados.
Tal para cual, Pedro para Juan.
Justo es que pierda lo suyo, quien robar quiso lo tuyo.