El que siembra y cría, tanto gana de noche como de día.
En Febrero llama a obrero, a últimos que no a primeros.
Hacer el agosto.
De Dios hablar, y del mundo obrar.
El trigo en la panera, y el vino en la bodega.
Si quieres que algo se haga, encárgaselo a una persona ocupada.
Buen esfuerzo vence a la mala ventura.
El dinero diario, es necesario.
Dios en el cielo, en la tierra, el dinero.
Lo que hacemos en la vida, tiene su eco en la eternidad.
El que la hace, la paga.
El dormir y el comer, hermanos han de ser.
Las palabras solo son buenas cuando van acompañadas de las obras.
Al que obra bien, bien le va.
La bonita hace dinero, con solo mostrar el cuero.
Las obras de caridad dicen quien es hombre de bondad.
El no vigilar a los operarios es como dejarles nuestra bolsa abierta.
Padre millonario y trabajador, hijo vago y malgastador.
La vida es un deber a cumplir
De mozo rezongador nunca buena labor.
De las carreras nada queda, solo el cansancio.
A juventud ociosa, vejez trabajosa.
En larga jornada, la leve carga es pesada.
Ruego y derecho hacen el hecho.
Lo que con tus padres hagas, con tus hijos lo pagas.
La necesidad hace maestros.
La mujer es gente en la letrina.
El que sabe sabe y el que no es empleado publico.
Dios da la harina y el Diablo la maquila.
Poco se gana hilando pero menos mirando.
El perro, mi amigo; la mujer mi enemigo; el hijo, mi señor.
La basura se deja solo a quienes trabajan con ella.
Mendigo y carbonero oficio de pocos dineros.
Lo que hace con las manos lo debarata con los pies.
Juegos, pendencias y amores, igualan a los hombres.
El que paga descansa, pero el que cobra aún más.
A buenos ocios, malos negocios.
Faena acabada, faena pagada.
El que de joven no trabaja, de viejo duerme en la paja.
El viejo pone la viña y el mozo la vendimia.
Cada uno trate de su oficio y deje el del vecino.
La obra bien hecha, a su autor recomienda.
El buen hijo vuelve a casa y cuenta lo que le pasa.
El buen vino, venta trae consigo.
Hasta arrancar un ajo cuesta su trabajo.
La diligencia es madre de la buena ventura; y la pereza, su contraria.
Obra con amores y no con buenas razones.
Mal empleada está la hacienda en quien no es señor de ella.
El proletariado no tiene patria, se la impone el capital.
Casa hecha y mujer por hacer.