A barba muerta, obligación cubierta.
A caballo grande, grandes espuelas.
A fuerza de constancia y fina intriga, un elefante desfloró a una hormiga.
Al mal trabajador no le viene bien ningún azadón.
A más servir, menos valer.
Cada mozo lancee su toro.
Cada pájaro lance su canto.
Cada uno en su negocio sabe más que el otro.
Con afán ganarás pan.
Cuando pudieres trabajar, no lo dejes, aunque no te den lo que mereces.
Dar la soguilla para sacar la vaquilla.
De tejas para abajo, todo el mundo vive de su trabajo.
El hombre honrado a las diez acostado.
El trabajo cazurro, solo es para los burros.
En el acto de varar, manda la máquina parar.
Es cosa de locos querer coger mucho sembrando poco.
Es más fácil ser Doctor, a veces, que ser Señor.
Igual me da estar arriba que abajo, si soy el que trabajo.
La diligencia es madre de la buena ventura; y la pereza, su contraria.
La ocupación constante previene las tentaciones.
Levantando la enjalma, es que se ve la matadura.
Manda y haz, y así a los torpes enseñarás.
Rodar hacia abajo, no cuesta trabajo; rodar para arriba, eso sí que cuesta fatiga.
Siembra buenas obras, y cogerás frutos de sobra.
Con razón decía Serafín, que el trabajo no tiene fin.
El que corre mucho se cae de panza y el que no corre no alcanza.
El torpe caminador, anda mal y acaba peor.
Labrador lunero, pierde el fruto y pierde el tiempo.
Más vale poco y bien arado, que no mucho y arañado.
Muchos se ufanan, pero pocos se afanan.
Quien hace lo que puede no está obligado a más.
A borrica arrodillada, no le dobles la carga.
A buen amo, mejor criado.
A buen andar o mal andar, comer y guardar.
A buen barón, poco le presta el aguijón.
A buey viejo, cencerro nuevo.
A burra nueva, cincha amarilla.
A burra vieja, albarda nueva.
A burro viejo, poco forraje.
Abad de aldea, mucho canta y poco medra.
A caballo ajeno, espuelas propias.
A caballo de alquiler: mucha carga y mal comer.
A caballo no hay ningún cuerdo.
A cántaro roto, otro al puesto.
A capar se aprende cortando cojones.
A carrera larga, cada galgo se queda en su puesto.
Acude a tu oficio, que todo lo demás es vicio.
Adoba tu paño y pasarás tu año.
Afanar y no medrar es para desesperar.
A fuerza de martillar, el herrador deja de herrar.