El placer es víspera del pesar.
Juventud licenciosa, vejez penosa.
Quien coma la carne, que roa el hueso.
Hacer agua los dientes.
Hijos casados, duelos doblados.
Es mejor dar un centavo que prestar un peso.
Fue puta la madre y basta; la hija saldrá a la casta.
El alfayate del Cautillo hacía la costura de balde y ponía el hilo.
Los que saben más tretas, pierden más pesetas.
Las arrugas son la tumba del amor
La razón y el agua hasta donde dan.
Quien da el consejo, da el tostón.
Lo poco es poco, pero nada es menos.
Haga lo que dice su profesor pero no el qué él hace.
Hacer de tripas corazón.
A la luna, el lobo al asno espulga.
Al freír, será el reír y al pagar será el llorar.
Juego de manos, rompedero de ano.
Cuida bien lo que haces, no te fíes de rapaces.
Lo que se dice en la mesa debe ser envuelto en el mantel.
El hambre tira, y el orgullo me levanta.
A lo lejos mirar y en casa quedar.
Lo que deprisa se hace, despacio se llora.
No es la liebre de quien la mata, sino de quien la levanta.
Más quiero ser burro descansado que buey ajetreado.
Aquí jodido, pero usted no tiene la culpa.
Variante: Palabras y plumas el viento las lleva.
Para el solano, agua en mano.
Las cosas se toman según de quien vengan.
El hombre no vale por lo que tiene sino por lo que es.
Variante: Caridad y amor, no tocan tambor.
La soga, tras el caldero.
Una cosa son las palabras de los hombres; otra los hechos del Dios.
¿Adónde irá el buey que no are, sino al matadero?.
La letra mata, el espíritu vivifica.
Poco dura la alegría en la casa del pobre.
Quitando la piedra, se quita el tropezon.
Jugar la vida al tablero.
Más que fuerza vale maña, que el ingenio nunca engaña.
Comida, cama y capote, que sustente y abrigue al niño y no le sobre comido.
El que fue monaguillo y después abad, sabe lo que hacen los mozos tras el altar.
Quien yerra y se enmienda, a Dios se encomienda.
Quien la gana sufre, quien lo encuentra goza.
Dos en pleito, para ellos es el daño y para otros el provecho.
Saber por solo saber, cosa vana viene a ser; saber para ser mejor, eso es digno de loor.
Casa donde hay ruda, el ángel la saluda.
Donde mujer no hay, el diablo la trae.
La más cómoda herramienta, al perezoso le asienta.
En hacer bien nunca se pierde.
Como es la madre, así es la hija.