La ley del embudo, para mí lo ancho y para ti lo agudo.
De usar y abusar, hay el canto de un real.
El mozo perezoso, por no dar un paso da ocho.
Caza, guerra y amores, por un placer mil dolores.
Calle el que dio y hable el que recibió.
Vase la fiesta y resta la bestia.
Badajoz, tierra de Dios, que andan las putas de dos en dos.
¿De que vas, Santo Tomas?
A cartas, cartas y a palabras, palabras.
Al fraile y al puerco, mostradle una vez la casa que el se vendrá luego.
El amor y el interés, comen juntos en un plato; el amor come por horas y el interés cada rato.
Juegan los burros y pagan los arrieros.
El buey conoce a su dueño y el burro el pesebre de su señor.
Nadie da nada a cambio de nada.
De la discusión surge la luz.
Donde esperáis la suerte, viene la muerte.
Como pecas, pagas.
Al buey viejo múdale el pesebre y dejará el pellejo.
Vuelta al cuidado, que canta el gallo.
La necesidad es la madre de la imaginación.
Un día con la suegra, un día de tinieblas.
De la mar, el salmón; de la tierra, el jamón.
La mujer y la sartén en la cocina es donde están bien.
Aquí paz y en el cielo gloria.
La oveja mansa, se mama su teta y la ajena.
Necio que sabe latín, doble rocín.
Buscar la vida conviene; que la muerte ella se viene.
Reñir con quien da ocasión y jugar con quien tiene dinero en el bolsón.
Quien lee y escribe no pide pan.
El que da lo que tiene no está obligado a dar más.
Palabra de boca, piedra de honda.
El que ayuda a otro, se ayuda a sí mismo.
El tiempo es el heraldo de la verdad.
En gran casa, gran gasto se amasa.
Dilatar la cura y pedir para la untura.
La virtud ennoblece.
Hasta una aguja, caída, bien paga la recogida.
Dios, si da nieve, también da lana.
En esta vida tan loca, uno es el que baila y otro es el que toca.
A cada cual lo suyo y a Dios lo de todos.
Cambio de costumes, gran pesadumbre.
La buena mula en el establo se vende.
Fraile convidado echa el paso largo.
Hoy debiendo, mañana pagando, vamos trampeando.
O llueve o apedrea, o nuestra moza se mea.
El que tiene la plata pone la música.
Ley puesta, trampa hecha.
De oportunidades perdidas se encuentra llena la vida.
El que a la tienda va y viene, dos casas mantiene.
Mire usted qué dicha, perder el asno y hallar la cincha.