La oración breve sube al cielo.
Habla cuando te hablen; acude cuando te llamen.
Come a gusto y placentero, y que ayune tu heredero.
No hay altanería que no amanece caída.
La labor de Enero no la cambies por dinero.
El amor devuelve a los viejos sabios a la infancia
El amor y el interés se fueron al campo un día, pero más pudo el interés que el amor que le tenía.
Quien te ha visto y quien te ve.
El buen pan se hace con trigo, y con franqueza el amigo.
Consejos a viejas y pláticas a gitanos, trabajos vanos.
Septiembre, el mes más malo que el año tiene.
Hacienda, que tu amo te atienda, y si no que te venda.
De esta vida sacarás lo que disfrutes nada más.
La fortuna mal ganada, no luce ni dura nada.
Bromas y chascarrillos para los amiguillos.
Ropa que mucho se cepilla, pronto raidilla.
En enero castañero y en Febrero, correndero.
El mucho joder empreña.
Me lo dijo un pajarito ya casi para volar, todo cabe en un jarrito sabiéndolo acomodar.
Un solo día de frío no basta para congelar el río a tres pies de profundidad.
Como quien no quiere la cosa, y la cosa queriendo.
Deudas tengamos, pero amigos seamos.
El amor es de las jóvenes y el chismorreo de las viejas
Mucho ofrecer y poco dar, xuntos suelen andar.
El que se emperra se emperra, el que se enchila se enchila, y el que se encula se chinga.
El que todo lo niega, todo lo confiesa.
Arcaduz de noria, el que lleno viene, vacio torna.
El ceremonial es el humo de la amistad
Cuenta tu pena a quien sabe de ella.
De descansar, nadie murió jamás.
La rubia de la panadera, que con el calor del horno se quiere poner morena.
Buena fiesta hace Miguel, con sus hijos y su mujer.
El agua en invierno duerme sola.
Locura es no guardar lo que cuesta sudores ganar.
En vino y en moro, no pongas tu tesoro.
Con beatas y beatos, mucha vista y poco trato.
La honestidad es un vestido de oro
Muchos Trueno y nada de auga.
La mujer hilando, y el hombre, cavando.
El hombre bien comido y bien bebido, quiere reposo y no ruido.
La flor no se conserva roja cien días.
A hombre hablador e indiscreto no confíes tu secreto.
Los verdaderos amigos se reconocen en los momentos de necesidad
Riñen los amantes y se tiran las ligas y los tirantes.
Hasta al de más discreción, la plata lo hace soplón.
Benavente, buena tierra y mala gente.
Del árbol del silencio pende el fruto de la seguridad.
A cada ermita le llega su fiestecita.
Quien dineros y pan tiene, consuegra con quien quiere.
El oro se prueba con el fuego; la mujer, con el oro; y el hombre, con la mujer.