¿Qué haces, hacedor?. Trabajar para el que duerme y está al sol.
Amigo, amigo, llamalé conocido, y va bien servido.
Para enero, oliva en el brasero.
El que siembra odio, cosecha tempestades.
Al alba de puerco, que da el sol a medio cuerpo.
El hombre siempre pugna por ir arriba, y el agua, abajo.
La puerta de Dios siempre está de par en par.
El que en Agosto duerme, velará en Septiembre.
A buen año y malo, molinero u hortelano.
Come niño, y crecerás; bebe, viejo, y vivirás.
Cuando comienzan las uvas a madurar, comienzan las mozas a bailar.
Refranes y consejos todos son buenos.
Una imprudente palabra, nuestra ruina a veces labra.
Quien tiene ocios, le salen mal los negocios.
El cliente siempre tiene la razón.
Al que no quiera caldo, siete tazas.
El gañán y el gallo, de un año.
Cada cual en su casa y Dios en la de todos.
Detén con suavidad, deja ir con suavidad. Este es uno de los mayores secretos de la felicidad en el amor.
Al vino y a la mujer, por el culo a poder ser.
Uno madrugó y veinte duros encontró, pero más madrugó el que los perdió.
Más vale a quien Dios ayuda, que quien mucho madruga.
Oigo y olvido; veo y recuerdo. Hago y comprendo.
Ya ni en la paz de los sepulcros creo.
Obras y palabras, lo uno es mucho y lo otro es nada.
Siembra perejil en Mayo y lo tendrás todo el año.
Enfermedad a plazo fijo, señal es de nuevo hijo.
Más ablanda el dinero que palabras de caballero.
Por fin lo comprende mi corazón: escucho un canto, contemplo una flor: ¡Ojalá no se marchiten!
La prisa produce desperdicios.
Agua de llena, noche de angulas.
Siempre que haya en este mundo amigos íntimos, estarán tan cerca como simples vecinos aunque se encuentren en los confines más remotos.
Alegrías secretas, candela muerta.
Viejo que buen vino bebe, tarde muere.
Tabaco, vino y mujer, echan al hombre a perder.
Mujeres en visita, luego sueltan la maldita.
Pendejo que al cielo va, lo joden también allá.
Amistades que son ciertas mantienen las puertas abiertas.
Poco vino, vende vino; mucho vino, guarda vino.
Hace más ruido un árbol cayendo que un bosque creciendo.
Alegría y pobreza y no pesares y riqueza.
Canción de la transición.
Por San Raimundo, viene la golondrina del otro mundo.
El rico es superado por quien se levanta pronto por la mañana
Ver y más ver, para aprender, oír y más oír, para aprender y saber decir.
Fiar, en Dios y en otro no.
Del que yo me fío me guarde Dios, que de los que no me fío, me cuido yo.
Pronto pasan al olvido los muertos y los idos.
De una gota de un tintero ¡cuánto malo y cuánto bueno!.
Botellita de Jerez, todo lo que me digas será al revés.