Limando se consigue de una piedra una aguja
La muerte todo lo ataja.
El fuego de la leña verde proporciona más humo que calor.
En enero, bufanda, abrigo y sombrero.
Por año nuevo, trigo y vino y tocino, ya es viejo.
A la corta o a la larga no hay matrero que no caiga.
Madrid en verano, sin familia y con dinero, Baden-Baden.
La mujer y el Diablo siempre tienen que hacer algo.
La envidia acorta la vida.
Todo lo mudable es poco estimable.
Descansa el corazón, contando su pasión.
Ante todo, mucha calma. (Siniestro Total).
La felicidad de una casa tranquila se valora cuando la paz deja de existir
Felicidad de hoy, dolor de mañana
Reflexionar tres veces antes de obrar.
Gozo anticipado, gozo malogrado.
Quien virtudes siembra, fama siega.
El buen carpintero mide dos veces, corta una.
Lo que un hombre puede esconder, otro lo puede descubrir.
Hasta el más delgado pelo, hace una sombra en el suelo.
Dios perdona a quien su culpa llora.
Lleva con ánimo igual lo que es bien y lo que es mal.
Todo lo que corre nada y vuela, a la cazuela.
A cada cual mate su ventura, o Dios que le hizo.
Hay más días que longanizas.
Por la Encarnación, los últimos hielos son.
Dios te dé salud y gozo y casa con corral y pozo.
Más largo que un día sin pan.
Huerto, mujer y molino, quiere uso continuo.
Como se vive, se muere.
A quien cuida la peseta nunca le falta un duro.
Jamás desesperes, aún estando en las más sombrías aflicciones, pues de las nubes negras cae agua limpia y fecunda.
El verano muere siempre ahogado
Habla siempre que debas y calla siempre que puedas.
Hacer pinitos.
El dinero procura amigos, pero no aquellos que desearías.
Trabaja como si tuvieras que vivir siempre, y come como si tuvieras que morirte mañana.
Una de cal y otra de arena, y la obra saldrá buena.
El viejo tiene la muerte ante sus ojos, el joven a su espalda.
La enfermedad y el anciano, siempre de la mano.
Mira la peseta y tira el duro.
No hay caldo que no se enfríe.
Paralelo corriendo, tierra encontrando.
El amor y el buñuelo han de comerse en caliente.
Írsele a uno el santo al cielo.
En este mundo nada hay cierto, salvo la muerte y los impuestos.
Baños, hasta los cuarenta años.
Donde va el mar, que vayan las arenas.
La mitad de nuestras equivocaciones nacen de que cuando debemos pensar, sentimos, y cuando debemos sentir, pensamos.
Bendita la muerte, cuando viene después de bien vivir.