Jueves lardero, carne en el puchero.
No te fíes del sol de primavera.
Mujer enferma, mujer eterna.
O la bebes o la derramas.
El que tiene la plata pone la música.
Cada loco con su tema.
Cada vez que uno ríe quita un clavo del ataúd
Ahorrar no es solo guardar sino saber gastar.
Pan que sobre, carne que baste y vino que falte.
El oficio hace maestro.
Empieza a cuidar la naturaleza y la naturaleza cuidará de ti.
A Dios, lo que es de Dios y al Cesar lo que es del Cesar.
Un secreto bien guardé; aciértalo tú, que yo lo diré.
Hazte ropa una vez al año, pero de buen paño.
Iglesia de moda en otros días, cátala ahora vacía.
La puerca tira del tapón
Gotita a gotita, la sed crece y no se quita.
Es más fácil tapar el sol con un dedo que la verdad con una montaña de mentiras.
Casa junto al río y ruin en cargo no dura tiempo largo.
Nunca tengas miedo del día que no has visto.
Di poco, pero lo poco que digas, dilo bien.
Con el amor está el temor
Andallo, mi vida, andallo, quien no puede a pie, que vaya a caballo.
Variante: Bueno, si breve, dos veces bueno.
Quien tiene en el corazón el amor por una mujer, no tiene tiempo de odiar
Salud, dinero y buen vino, e irme a la gloria de camino.
El que de ilusiones vive, de desengaños perece.
Tan mala memoria tengo, que si te he visto no me acuerdo.
El amor refresca como el rocío
No hay cosa que fin no tenga, a la corta o a la luenga.
A los bienes y a los males, la muerte los hace iguales.
El huésped y el pez, a los tres días hieden.
Los hombres envejecen cuando sus lamentos reemplazan a sus sueños.
Un corazón amante y bello nunca es viejo.
Las paredes oyen.
Por muchos golpes que de el martillo, el yunque siempre durará más.
El aire que corre muda la veleta, más no la torre.
Mucho decir veremos, pero nunca vemos.
Antes miente la madre al hijo que el hielo el granizo.
Bodas buenas y magistrado, del cielo es dado.
Dar al olvido.
El caballo que mucho anda, nunca falta quien le bata.
Confianza, en Dios y en que sea gruesa la tabla.
En tanto que la flor cae amorosa, el arroyo corre impasible.
Unos visten el altar, para que otros digan la misa.
Espéjate para que veas cómo eres.
Cosa muy querida, presto perdida.
Por las vísperas se conocen los santos.
Quien nunca tuvo un apuro, no sabe lo que vale un duro.
Del cuerdo al loco, media muy poco.