El amor mueve montaña.
Año nuevo vida nueva.
Esquílalas pero no las desuelles
A ver a un velorio y a divertirse a un fandango
En Abril aguas mil, al entrar pero no al salir.
Yo que callo, bien en mis adentros hablo.
El dinero del mezquino anda dos veces el camino.
O crudo o asado por el fuego ha pasado.
Del todo no muere el que deja por donde se le recuerde.
El amor entra con cantos y sale con llantos.
Cuando veas al erizo comiendo madroños, entrado está el otoño.
Quien va pasito a pasito, llega descansado.
Al miedo plata; y al amor cariño.
Buenas son las mangas después de las Pascuas.
Lo que vas a gastar en el adivino, mejor gástatelo en vino.
Las cosas importantes quedan en el cajón.
Guarda y ten, y te vendrán a ver.
Lagrimas con pan, pronto se secarán.
El sabio calla, el tonto otorga.
El viejo por no poder y el mozo por no saber, dejan las cosas perder.
Con la muerte todo se acaba.
Una golondrina no hace verano.
A los quince, los que quise; a los veinte, con el que diga la gente; a los treinta, el primero que se presenta.
La verdad, como el aceite, queda encima siempre.
Todo tiene su precio, pero hay precios que no merece la pena pagar.
La vida no es un problema para resolver: es un misterio para vivir.
La respuesta más rápida es la acción.
Amor y dinero nunca fueros compañeros.
Hay quién está siempre ocupado pero nunca hace nada.
Es fácil cambiar el curso de los ríos y las montañas, pero difícil cambiar la naturaleza de un hombre.
Es virtud el trabajar, como también el guardar.
La tercera es la vencida"
Tu viña preciada, entrando Marzo labrada.
La buena ropa abre todas las puertas.
Un amor reciente es como el vino nuevo que tiene que madurar para ser bueno
Cada persona es dueña de su silencio y esclavo de su palabra.
Si lo sabe Dios, que lo sepa todo el mundo.
La ofensa se olvida en una noche, el beneficio en un día
Donde hay dolencia, haya paciencia.
Berza vuelta a calentar y mujer vuelta a casar, al diablo se le pueden dar.
El diablo está en los detalles.
Variante: A quen Dios quiso bien, casa le dio en Jaén.
Dádivas y buenas razones, ablandan piedras y corazones.
Cuando el dedo señala a la luna el imbécil mira el dedo.Proverbio chinoA palabras necias, oidos sordos.
Entre dos amigos, un notario y dos testigos.
Palabras melosas, siempre engañosas.
Al avaro, es tristeza hablarle de largueza.
La posteridad solo te pertenece cuando tus nietos juegan en tu puerta.
Cuando las mujeres hablan, el mundo calla.
La casa, la mujer la hace o deshace.