Cual es el hombre, tal su fortuna y nombre.
El zapatero, juzgue de su oficio y deje el ajeno.
Quien miente, pronto se arrepiente.
El pensamiento anda siempre de viaje, ni peaje, barcaje ni hospedaje.
Uno esquila ovejas, otro, cerdos
Del lobo un pelo.
Cuando el año viene de leche, hasta los machos echan un chorro.
Los actos son los frutos; las palabras las hojas.
Jugar la vida al tablero.
El buey pace donde yace.
A la guerra, con la guerra.
Si al anochecer relampaguea, buen día campea.
La gotera dando y dando, la piedra va perforando.
El espejo no sabe mentir; lo que le dijeron ha de decir.
El precio se olvida, la calidad permanece.
A dos días buenos, cientos de duelos.
En el mundo no hay nada difícil siempre que el hombre tenga asiduidad.
Vive y deja vivir.
Deja la bola rodar, que ya parará.
Nunca anochece donde se ama.
Prometer, prometer hasta meter, y una vez metido, nada de lo prometido.
La mujer, el huerto y el molino, requieren uso continuo.
Hace más el que quiere que el que puede.
Hoy es discípulo de ayer y maestro de mañana.
Buenas palabras y malos hechos engañan a los locos y a los cuerdos.
A la luna, el lobo al asno espulga.
Bueno es el vino, cuando es del fino.
Hombre refranero, medido y certero.
Quien mal casa, tarde enviuda.
El amor poco, nunca es loco; pero si mucho es, con todo obstáculo da al través.
Adiós, Blas y que Dios te lo pague, ya te vas.
¿Fiado has?. ¡Tú pagarás!.
Alegría y tristeza muerte acarrean.
Lo que mucho se usa, poco dura.
Quien quiera saber, que compre un viejo.
El buen hijo vuelve a casa y cuenta lo que le pasa.
Con quien es cara de dos haces, ni guerras ni paces.
Si en Abril hay lodo, no se perderá todo.
Mientras el cuerdo duda, el loco emprende y termina la aventura.
Hable el sabio y escuche el discreto.
De juergas, pendencias y amores, todos somos autores.
Ahorrar y más ahorra, que contigo vive quien lo ha de gastar.
En el mes de San Juan, al sol se cuece el pan.
Las palabras del anciano son muchas veces oráculo.
Santo Tomé, ver y creer.
De dineros y bondad o, calidad, quita siempre la mitad.
De aire colado y de fraile colorado, guárdeme Dios.
Jóvenes a la obra, viejos a la tumba! Manuel
Sombrerito nuevo tres días en estaca.
El camino malo, se pasa rápido.